Hagan el presupuesto popular un estándar

Cuatro concejales de la ciudad lanzaron el año pasado una iniciativa para que sean los residentes quienes decidan en qué gastar el presupuesto anual de sus distritos. Más de 20 proyectos de mejoramiento comunitario ganaron financiamiento la semana pasada a través de este innovador proceso de presupuesto participativo. Otros legisladores deben seguir este ejemplo e implementar procesos similares en sus distritos.

Poner los fondos discrecionales a juicio de los residentes puede ayudar a estimular la participación democrática, mejorar la relación entre electores y representantes, y aumentar la inversión pública en planes acertados de mejoramiento comunitario.

Entre los distritos donde se realizó el ejercicio de presupuesto popular está el número 8, representado por Melissa Mark-Viverito, el cual incluye East Harlem (El Barrio) y partes del sur de El Bronx. En este distrito, mayoritariamente de color y pobre, más de 1,100 personas salieron a votar, 40% de ellos latinos, por los planes que creían debían recibir fondos. Entre los que ganaron están un proyecto alimentario para personas mayores y parques para los niños en complejos de vivienda pública.

Una de las características más poderosas de este mecanismo de distribución de fondos públicos es que le abre la puerta a grupos excluidos del proceso democrático –entre ellos inmigrantes indocumentados, residentes legales, y personas que han estado en la cárcel. Esto es importante en distritos pobres donde muchos de los residentes caen en estas categorías, y son marginalizados por las leyes electorales aunque sean fieles contribuyentes al fisco y activos miembros de la comunidad.

Cada uno de los 51 concejales de la ciudad tiene entre $1 y $2 millones que repartir cada año en sus distritos. En una democracia donde cada vez la gente sale menos a votar, ideas creativas para aumentar la participación y la representación de aquellos que por muchas razones no tienen voz, no sólo son bienvenidas si no que son necesarias. El Concejo en pleno debe seguir este ejemplo y comprometerse a someter al menos una porción de su presupuesto discrecional a la votación de la gente que se beneficiará de estos fondos.