Comunidades Inseguras
El programa de Comunidades Seguras debería ser el ejemplo de la incompetencia en la burocracia federal por su incapacidad de actuar con coherencia. Es el ejemplo de como mediante la confusión y falta de transparencia se estableció un recurso que dio información falsa a las autoridades estatales.
El programa comenzó a operar sin objetivos claros que hasta hoy sigue separando familias trabajadoras -al punto que tres estados, incluyendo Nueva York, han rehusado participar.
El Inspector General de los Estados Unidos dio a conocer esta semana un informe sobre el manejo del programa por parte del Servicio de Aduanas e Inmigración (ICE).
El estudio alega que no se puede establecer que haya habido un engaño deliberado por parte de la agencia federal, sino una “falta de claridad” en la estrategia y las comunicaciones.
La impresión que deja el reporte es que el programa fue diseñado a medida que fue implementándose y que ICE fue cambiando su manera de pensar, por ejemplo, que lo que fue voluntario en 2009 y 2010, dejó de serlo arbitrariamente en agosto de 2011.
Es inconcebible que ICE haya engañado, por incompetencia y no mala intención según el reporte, a numerosos estados de la Unión Americana y se le premie extendiéndole una jurisdicción nacional, al igual que se le haya permitido ampliar la lista de delitos deportables bajo el programa para incluir infracciones menores como las de tránsito.
La mejor muestra de la ineptitud del programa ha sido la deportación de ciudadanos estadounidenses como si fueran delincuentes indocumentados. Nos preguntamos: ¿Cuántos errores más se habrán cometido arruinando vidas de personas que no merecían ser deportados bajo el programa?
La ausencia de esta información es precisamente lo más preocupante del reporte. El Inspector General se negó a investigar las deportaciones de personas que no son peligrosas, el uso de perfil racial y la erosión que causa el programa en la confianza de las comunidades inmigrantes hacia la policía.
La narrativa de Comunidades Seguras muestra un programa improvisado sobre la marcha que como consecuencia se dedicó a deportar al indocumentado más fácil de hallar en vez de buscar al más peligroso como se supone que debía de hacerlo. ICE es una agencia fuera de control y ha manejado a Comunidades Seguras de esta manera.
En otras circunstancias un programa federal con tantas irregularidades habría sido cerrado. Eso es lo que debería pasar con Comunidades Seguras, pero lamentablemente en el juego político de inmigración los indocumentados son piezas que inhumanamente se acomodan a las necesidades del momento.