Buscan impedir que deporten a diabético

Nueva York/EFE – La familia de Claudio Molina lucha por detener la deportación del argentino, arrestado el pasado mes cuando sufría convulsiones en un estacionamiento del condado de Suffolk, en Nueva York, ocasionadas por un nuevo medicamento para la diabetes.

“No sabemos lo que está pasando con él porque el abogado llama a Inmigración y no le contestan”, dijo su esposa, Cristina, y agregó que aunque a Molina le han suministrado el medicamento para la diabetes en la cárcel de Inmigración en Nueva Jersey, “nunca le llevaron a un hospital”.

“¿Con qué documentos le van a deportar si no tiene pasaporte? Sólo una licencia de conducir” vigente de Florida, preguntó la mujer, que llegó a EE.UU. en 2001 junto a su hija Ludmila, cinco años después de su esposo.

La familia Molina entró a EE.UU. con un visado que les permitía permanecer durante 60 días en el país.

Molina, que hace un mes está en una cárcel en Nueva Jersey y que tiene dos hijos, -el menor de cuatro años nacido en Nueva York-, esperaba por su esposa en la parte posterior de su camioneta, en el estacionamiento de un centro comercial, cuando comenzó a sufrir de convulsiones y a vomitar, el pasado 3 de marzo.

Un transeúnte llamó a la ambulancia en tres ocasiones y después de 30 minutos arribó la Policía, que pese a que Molina seguía con convulsiones, le esposó y llevó a un cuartel porque los agentes alegaban que estaba borracho, según su esposa.

Molina portaba una licencia de conducir de Florida y al verificar su datos y percatarse que tenía orden de deportación, la policía notificó a las autoridades de Inmigración, que dos días después se presentaron en la cárcel.

Pese a que la familia de Molina pagó una fianza de $5,000 para que éste quedara en libertad, tan pronto eso ocurrió, los agentes de Inmigración le llevaron desde esa cárcel en Nueva York a la prisión de Nueva Jersey.