Arizona: política y violencia

La pasada semana, en una presunta disputa doméstica un hombre mató a cuatro personas y luego se quitó el mismo la vida en un suburbio de Phoenix, Arizona. La identidad del presunto culpable revela lazos preocupantes entre violentas milicias locales y el movimiento político antiinmigrante liderado por legisladores de ese estado.

El personaje en cuestión se llamaba J.T. Ready, un conocido activista local, de ideología neonazi y exmarine de los Estados Unidos, de donde fue expulsado con deshonra hace algunos años. J.T. Ready era parte del grupo de milicias patrulleras de la frontera que surgieron después del nacimiento de los Minuteman en 2005, pero también tenía lazos más convencionales, con el Partido Republicano local y con líderes políticos como el exsenador de Arizona Russell Pearce, el padre de la Ley de Arizona. Ready también había lanzado recientemente su candidatura a sheriff del condado de Pinal, en Arizona.

Que personajes con este pasado violento existan y cometan este tipo de actos no es lo extraño, lo realmente alarmante es que estén tan vinculados a la política dominante de un estado de la manera en que Ready lo estaba.

Claro que en la Arizona de hoy, esto tampoco es sorprendente. Hace unos días la legislatura estatal consideró una ley para establecer una milicia voluntaria oficial para patrullar la frontera que los propios generales de la Guardia Nacional de Arizona cuestionaron como innecesaria y peligrosa. El senado estatal aprobó la medida, pero la Cámara la rechazó.

Ready fue parte del crecimiento, entre 2005 y 2009, de grupos milicianos de odio contra los inmigrantes, que en esos años crecieron y se multiplicaron en todo el país, sobretodo estados fronterizos. Estos grupos comenzaron a perder fuerza al surgir divisiones y corrupción, así como rechazo de la mayoría del país, pero también porque muchos de sus ideales comenzaron a ser implementados por políticos en legislaturas estatales y organizaciones más convencionales.

Estos elementos violentos no aportan nada a la conversación nacional sobre inmigración pero lamentablemente tampoco lo hacen los líderes políticos de Arizona, demasiado cercanos a ellos ideológicamente.

Impremedia/La Opinión