Pareja en crisis

El realizador Tim Burton y el actor Johnny Depp no brillan en su nueva asociación cinematográfica, 'Dark Shadows'
Pareja en crisis
El reparto de 'Dark Shadows': Bella Heathcote, Michelle Pfeiffer, Jackie Earle Haley, Johnny Depp, Chloë Grace Moretz, Jonny Lee Miller y Gully McGrath.
Foto: Warner Bros.

Esta va a ser una introducción de cifras: son ya ocho las colaboraciones entre el director Tim Burton y su actor fetiche, Johnny Depp. Y en los últimos once años, el realizador de Batman ha firmado cinco cintas que son “remakes”, secuelas o adaptaciones de series de TV. Cinco de ocho largometrajes.

Vayamos por partes: cualquier otro cineasta de la categoría de Burton, digamos Steven Spielberg, sería crucificado si decidiera basarse en tanto material precedente para crear su más reciente filmografía.

Pero parece ser que el autor de Alice in Wonderland puede hacer lo que quiera y sus fans -y muchos críticos y cinéfilos- le perdonan esa vagancia creativa.

Y, por otro lado, desde que aquel y Johnny Depp iniciaran su relación con Edward Scissorhands en 1992, o sea, hace justo dos décadas, ha habido de todo en la viña del señor (Burton).

La misma Edward Scissorhands sigue siendo una delicia, y tanto Sleepy Hollow como Sweeney Todd son pequeñas joyas infravaloradas en sus respectivas carreras.

Pero con Dark Shadows, la adaptación de la serie de televisión de ABC que se convirtió, con los años, en una obra de culto, parece que los dos han encallado en los mismos muelles donde acontece la acción.

Esta, por cierto, narra los vaivenes de la familia Collins a lo largo de un par de siglos, tras su llegada a Maine, desde Europa, donde crearon un negocio millonario aprovechando la rica fauna marina del lugar.

Barnabas Collins (Johnny Depp) es el progenitor de la familia; sus padres fueron asesinados por su eterna rival romántica y profesional, Angelique Bouchard (Eva Green), quien, traicionada por el rechazo de aquel, lo entierra vivo.

Por cierto, Barnabas es vampiro y ella es una bruja.

Cuando Barnabas despierta casi un siglo después, a principios de los años 70, se topa con un mundo distinto, y una familia Collins, liderada por Elizabeth (Michelle Pfeiffer) al borde del abismo.

Su misión será restaurar el nombre de los Collins a su resplandor original.

Dark Shadows, clasificada PG-13, nunca da la sensación de que sepa qué quiere realmente contar. La impresión que da el guión de John August (que colaboró con Tim Burton en la encantadora Big Fish) y Seth Grahame-Smith (autor de las novelas Pride and Prejudice and Zombies y Abraham Lincoln, Vampire Hunter) parece un boceto de lo que sería un guión acabado, con bromas que nunca llegan a buen fin, diálogos farragosos y una sucesión de acontecimientos raramente sorprendentes o emocionantes.

Burton parece limitarse a retratar todo con su habitual obsesión o fascinación barroca (de ahí a que la introducción sea muchísimo más interesante que lo que sucede en la década de los años 70), fracasando en momentos que podrían haber dado mucho más de sí (la teóricamente hilarante escena de sexo entre Barnabas y Angelique es de una confusión visual imperdonable en un director como él).

Menos que el reparto de la cinta es simplemente extraordinario: Depp se pasea con gusto ataviado con su disfraz de vampiro contemporáneo, Michelle Pfeiffer y Helena Bonham-Carter (ésta en el papel de la alcohólica psiquiatra de los Collins), aunque infravaloradas, inyectan una considerable energía a sus personajes, y el pequeño Gulliver McGrath (Hugo) es el auténtico descubrimiento, como el sufrido sobrino de Elizabeth.