Protestan contra el ‘stop & frisk’

Alfredo Carrasquillo, está marcado desde los 14 años cuando la policía lo detuvo y le encontró picadura de marihuana en los bolsillos.

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Protestan contra el ‘stop & frisk’
En la marcha contra el racismo de las detenciones de los agentes, llamada 'Stop & Frisk', un grupo de jóvenes blancos bloquearon la entrada de la sede policial en Manhattan que los arrestaran, sin embargo esto no ocurrió.
Foto: Carolina Ledezma / EDLP

Nueva York – Alfredo Carrasquillo, está marcado desde los 14 años cuando la policía lo detuvo y le encontró picadura de marihuana en los bolsillos.

Hoy a los 28 años, Carrasquillo continúa siendo víctima de detenciones abusivas por parte de la Policía.

Desde ese momento, su historial criminal quedó escrito y ahora siempre es sospechoso.

“Pasa tan seguido que los agentes ni siquiera explican a la gente por qué los detienen, aunque todos sabemos que son prácticas racistas”, dijo el joven de El Bronx quien ayer lideró una marcha en contra del programa de seguridad Stop & Frisk (detener y revisar).

Unas 50 personas marcharon desde Foley Plaza hasta la sede del Departamento de Policía en el Bajo Manhattan. En el grupo, respaldado por concejales como Jumaane Williams, Letitia James y Melissa Mark-Viverito.

José La Salle, de 42 años, contó como él, su hijo y su hijastro también han sido parados y revisados por ser latinos y por como visten en hechos que llevaron a la suspensión de los agentes.

“No hay respeto por otros seres humanos”, explicó este vecino de El Barrio, quien organiza campañas en su comunidad para alertar qué se debe hacer cuándo se es víctima de exceso policial.

Stella Billings, vecina de El Bronx de 29 años, se unió con su bebé a la concentración para pedir el cese de estos programas de seguridad.

“Es injusto que mi hijo, sólo por ser blanco, tenga diferentes oportunidades que sus amigos negros y latinos”, exclamó.

A juicio de Kassandra Frederique, del grupo Vocal que con Drug Policy Alliance y el Center for UN Leadership organizaron la acción, estas prácticas policiales están dividiendo la ciudad en dos.

“La mayoría de los consumidores de marihuana son blancos, pero aún así jóvenes hispanos y negros son arrestados e inculpados falsamente”. Esos arrestos le cuestan a gobierno municipal $75 millones al año, agregó la activista.

Recientemente, la Unión de Libertades Civiles de Nueva York reveló que, en 2011, 87% de las 685,724 víctimas del programa Stop & Frisk en 2011 fueron latinos y afroamericanos.