Iglesia hondureña pide cese a la violencia

Iglesia  hondureña pide cese a la violencia
Perfecta Reyes llora en el lugar donde ayer fue asesinado su hijo José César Reyes, en un barrio de Tegucigalpa (Honduras).
Foto: Gustavo Amador / efe

Tegucigalpa/EFE – El cardenal hondureño, Oscar Andrés Rodríguez, lamentó ayer que las madres de su país celebren su día entre “la violencia irracional”, que en los últimos dos años ha enlutado a 12,838 familias, según cifras oficiales.

En la homilía de la misa dominical oficiada en la catedral de Tegucigalpa, Rodríguez expresó- “hay tantas madres que el día de hoy (ayer) están tristes porque han perdido un hijo o una hija por esta violencia irracional que estamos viviendo”.

El prelado condenó la violencia que impera en Honduras, país que en 2011 registró una tasa anual de homicidios de 86.5 por cada 100,000 habitantes, según cifras del estatal Comisionado de los Derechos Humanos.

Un estudio del mismo organismo hondureño indica que en los primeros 23 meses del actual Gobierno que preside Porfirio Lobo se registraron 12,838 muertes violentas.

“En Honduras, cómo no podemos estar indignados ante la violencia y ante tanta muerte inútil, tenemos que respetar la vida”, señaló el prelado.

Rodríguez, quien también es arzobispo de Tegucigalpa, hizo un llamamiento a los hondureños a que “honren a sus madres”, que celebran su día en Honduras.

Además, recordó que el papel de una madre “nunca termina, sea en esta vida o en la vida eterna, siempre será motivo de unidad para la familia, para el hogar y sobretodo intercediendo por todos los hijos”.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en Honduras, con 8.2 millones de habitantes, el 32.89 por ciento de los hogares son liderados por una mujer, en su mayoría madres solteras.

El Parlamento de Honduras estableció en 1927 que el segundo domingo de mayo se conmemore el Día de la Madre en el país centroamericano.

Los hondureños celebraron desde las primeras horas de ayer el Día de las Madres, con una serie de agasajos, que fueron desde muestras de amor, flores, serenatas, entre otros.

Los restaurantes en Tegucigalpa estuvieron abarrotados desde la mañana y hasta el anochecer.

Otros visitan los cementerios para recordar a sus madres que ya fallecieron.