¿Como administra usted sus cuentas?

¿Cómo administra usted sus cuentas? ¿Tiene algún sistema? Tal vez se sienta en el comedor y saca la chequera para pagar sus facturas del mes mientras va mirando cuánto tiene en la cuenta de ahorros. Un doloroso ejercicio –particularmente durante una recesion económica– pero completamente necesario porque sabemos que las consecuencias de no pagar podrían incluir una ola de llamadas telefónicas por parte de las compañías de las tarjetas de crédito.

Pero además de simplemente quitarnos de encima esas fastidiosas llamadas, otro beneficio de administrar nuestras cuentas incluye ahorrar, invertir y hasta regalar nuestro dinero.

Pero, ¿qué pasaría si nosotros administráramos nuestras cuentas como lo hace el gobierno federal?

Pues según los cálculos de los expertos de la Fundación Heritage, usando como fuentes los datos del Censo y de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), los resultados serían desastrosos.

Empecemos con el siguiente dato: el salario promedio para una familia de cuatro fue $51,360 en el año 2010. Ahora, si esa misma familia siguiera los pasos del gobierno federal, esa familia se hubiera gastado $73,319 en ese año. O sea – una diferencia de $21,959.

Para pagar ese exceso de gasto, esa diferencia habría tenido que cubrirse con una, o varias, tarjetas de crédito. Aún así, ¿cree usted que la compañía que emite su tarjeta de crédito continuaría prestándole dinero a esa familia? La respuesta es obvia: Claro que no. Y si piensa que comportarse de esa manera es irresponsable, estaría en lo cierto.

Sin embargo, esto es precisamente lo que está pasando en el Congreso de Estados Unidos. Debido a una falta de liderazgo y responsabilidad por parte de ambos partidos políticos, el gasto público continúa creciendo a pesar de que hemos acumulado un déficit de más de 15 billones de dólares.

Esto importa porque esto implica que nuestro país está perdiendo la posibilidad de ahorrar el dinero del contribuyente para invertirlo en cosas importantes que son parte de los servicios y labores del gobierno. Y al igual que a título personal no pagar la cuenta podría arruinarnos el crédito, a nivel de países también sucede: hace poco la agencia de calificación crediticia Moody’s rebajó la calificación del crédito de Estados Unidos por el tremendo peso de nuestra deuda nacional.

Estamos viviendo una catástrofe sin saberlo o sin darnos cuenta: El país continúa gastando irresponsablemente un dinero que simple y llanamente no tiene. Y la solución, al igual que lo haría cualquier familia es dejar de gastar y no seguir pidiendo préstamos.

Es tiempo que el gobierno federal, igual que lo hacemos nosotros, nos saque de este camino de perdición y aprenda a decir no a más gastos y más deudas. Están jugando con nuestra prosperidad y la alta calidad de vida de la que disfrutamos hoy.