El próximo Jefe

En México la palabra Jefe lleva mayúscula, al menos en el ámbito político. Pensé en ese énfasis ortográfico hace unas semanas, cuando vi en televisión el debate de los cuatro candidatos presidenciales. El tono no era el prefabricado que acostumbramos en los Estados Unidos.

Ninguno de los cuatro dialogantes (Enrique Peña Nieto del PRI, Josefina Vázquez Mota del PAN, Andrés Manuel López Obrador del PRD y Gabriel Quadri de la Torre del PNA) se desempeñó de forma asombrosa. Dadas su deficiencia retórica, su rigidez ideológica y su falta de carisma, todos dejaron un amargo sabor de boca en el electorado.

Acaso el más sensato, si bien no el más elocuente, fue Quadri, un ecólogo y economista -su campaña promueve un futuro verde- de quien jamás había oído hablar. Su manejo de cifras y el contexto histórico que presentó fueron satisfactorios, aunque después me enteré (ya conoce mi lector mi abulia ante la política mexicana) que detrás suyo estaba la infame Elba Esther Gordillo, lidereza del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. ¡Pobre México!

Luego de casi siete décadas en el poder, el PRI felizmente fue desplazado en 2000 por Vicente Fox, a quien siguió Felipe Calderón. Ninguno de los dos fue figura eficaz. Calderón hoy es repudiado a nivel masivo por su campaña militar en contra del narcotráfico, que en vez de mejorar la situación ha dejado un saldo de unos 50,000 muertos, la mayoría de ellos civiles. Con frecuencia aparecen cuerpos descuartizados en Veracruz, Sinaloa, Nayarit, Nuevo León y otros estados en franco estado de guerra.

Puesto que vivo fuera del país, sigo de rebote el acontecer nacional. Antes del debate conocía la propuesta de tres de los cuatro candidatos presidenciales. Ninguno de ellos la explicó con suficiente detalle ante las cámaras. En su lugar, se dedicaron a atacar (de lo posible, a atropellar) al contrincante que entonces estaba a la batuta: Peña Nieto. Este se defendió como pudo.

Desde entonces, las manifestaciones públicas se han incrementado, sobre todo entre estudiantes universitarios. Para mí este desarrollo es deseable. En México el fervor universitario tiene una tradición histórica admirable. El punto álgido de esa tradición fue la masacre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Festejo que los jóvenes denuncien a Peña Nieto de intolerante, inculto y criminal.

Josefina Vázquez Mota, por otra parte, tiene la virtud de ser mujer. Digo que es una virtud porque México nunca ha tenido una presidenta. Por desgracia, su talento es mínimo. No creo que gane las elecciones de principios de julio pero en caso de hacerlo, servirá de ejemplo de cómo las jefas tienen derecho a ser igual de mediocres que los jefes. La alternativa es AMLO, acróstico con el que se conoce a López Obrador. Aún sobran quienes aseguran que fue él quien ganó las últimas elecciones hace seis años y que Calderón orquestó un fraude de proporciones inusitadas. El AMLO de entonces era un izquierdoso sin inspiración.