Controlando la inmigración con violencia

Activistas en la región fronteriza han denunciado por mucho tiempo que la estrategia del gobierno estadounidense para controlar sus fronteras canaliza los migrantes a las zonas más peligrosas para cruzar, con tal de que los reportes de fatalidades disuadan a que intenten el viaje. La controversia sobre la implementación de una ley que debe proteger a los migrantes en México sugiere que hay aun más complicidad de parte del gobierno norteamericano en una estrategia de disuadir a los migrantes por medio de la violencia en lugar de arreglar las leyes migratorias que no funcionan.

Desde las 50,000 fatalidades en México desde el año 2006, bajas de las guerras de narcotraficantes, miles eran migrantes, muchos de ellos mujeres y niños. Vinieron de Guatemala, Honduras y el Salvador. Muchos viajaban a todo lo largo de México con el motivo de unirse con sus familias en los Estados Unidos.

En un intento de proteger las vidas y derechos humanos de los migrantes, el movimiento en México por fin convenció al Congreso de la republica mexicana a que aprobara una nueva ley con este fin. Desgraciadamente se dejaron muchos aspectos de la implementación de esta ley a la discreción del actual presidente.

Empezando con el presidente Bush y continuando con el presidente Obama, el gobierno de EE.UU. ha presionado a México para promover una “guerra” en contra del narcotráfico, y para desanimar a los migrantes que quieren cruzar a los Estados Unidos. El gobierno estadounidense ha proveído mucho dinero y varios “asesores” para el ejército mexicano para tomar acción en contra de los narcotraficantes. Esta guerra en contra de la droga no ha tenido éxito; la droga sigue llegando, atraída por un mercado en el norte que incluye 20 millones de norteamericanos que consumen la droga. Los carteles de narcotraficantes no han tenido ningún problema en comprar armamentos en los Estados Unidos y les sobran personas jóvenes y desocupadas para entrar en sus filas, víctimas de las políticas económicas neoliberales que han destruido la economía del campo, como el Tratado de Libre Comercio de America del Norte.

Me cuesta no tomar en cuenta el papel del gobierno de los Estados Unidos en instigar al gobierno mexicano en su tendencia de hacer caso omiso a los crímenes de asesinato, violación, asalto y violación de derechos que suceden todos los días con los migrantes en México. Muchas de las víctimas de estos atropellos crueles tienen familiares en los Estados Unidos. Se debe hacer escuchar a los crecientes números e influencia política de los latinos. La Familia Latina Unida exige que la agrupación de congresistas latinos en el Congreso de los Estados Unidos inicie su propia investigación del papel de la política estadounidense en el uso de la violencia para controlar la migración, violencia a la cual ha contribuido bastante.