Los cupones de alimento y el Ph.D

Ese fue el titular que apareciera recientemente en la edición online del The Chronicle of Higher Education… y es que, según el artículo, 70% de los instructores universitarios son profesores asistentes, muchos de ellos con doctorados ganando salarios bajos y sin beneficios. Cada vez más tienen que pedir cupones de alimentos y Medicaid para salir a flote, y cada fin de semestre muchos se ven forzados a pedir ayuda pública.

Según el Departamento de Agricultura, los casos de personas que reciben cupones de alimento se dispararon de 17 millones en 2000 a 44 millones en 2011, por lo que uno de cada seis americanos recibe alguna ayuda del gobierno para poder hacerle frente al alto costo de vida. La cantidad de personas con doctorados o maestrías no son la excepción –su aumento ha alcanzado números record.

Hace poco me escribió una amiga que posee dos títulos de pregrado, una maestría ya aprobada y otra en camino, que al verse desempleada después de ofrecer 13 años de servicio en una entidad, recibió desempleo hasta agotarlos y que acaba de solicitar cupones de alimentos y Medicaid. Me dice que rechazó la ayuda en efectivo de $200 mensuales porque de haberla aceptado la mandarían al programa Welfare to Work.

Medio millón de dólares se requieren para contratar los servicios de Daddy Yankee según el website de su booking agent. Sin ánimo de criticar su éxito, ¿qué nivel de escolaridad tiene? Mientras, aquellos con doctorado en música andan buscando un chance para tocar un concierto clásico. Un cuarto de millón obtuvo la ganadora de La Belleza Latina, un concurso que premia la belleza, no el intelecto. Entonces yo me pregunto, en que quedó la promesa de que mientras más educación, mayores oportunidades te esperan. Después de leer estas realidades, ¿Valdrá la pena el sueño del Dream Act?