¿Cuatro años para revertir una mala decisión?

Este pasado viernes, el Departamento de Educación (DOE) de la ciudad reveló silenciosamente que le pondrá fin a una de sus políticas principales: la prohibición total de la llamada “promoción social” de los estudiantes en las escuelas de la ciudad.

Finalmente, en respuesta a reacciones e investigaciones que muestran que retener a un estudiante puede ser perjudicial, los directores recibirán $1,500 adicionales por cada estudiante que ya haya tenido que repetir, y podrán promoverlos si juzgan que es lo mejor.

Resulta que simplemente detener a los estudiantes de continuar al próximo grado no siempre les ayuda a tener mejor rendimiento. Y a veces, el hecho que un joven de 16 años se encuentre en el 8º grado no es lo mejor.

Quisiera decir “se lo advertimos”, pero eso no me satisface. Sólo me enoja.

En 2008, padres y miembros de la comunidad de la Coalición por la Justicia Educativa (CEJ) protestaron contra la estricta política. Nos presentamos a protestar la votación del Panel para la Política Educativa poniendo en riesgo a 18,000 estudiantes de repetir un grado a causa de sus calificaciones en los exámenes estatales – sin un plan para ayudarlos. Claro que no queremos que nuestros hijos sean pasados de grado sin estar preparados, pero queríamos pruebas que la prohibición iba a funcionar.

A esa reunión llevamos estudios independientes mostrando que detener al estudiante de continuar al próximo grado no lo ayuda a tener un mejor rendimiento académico a largo plazo, y que de hecho aumenta la probabilidad delabandono escolar. Pero el alcalde siguió adelante con la política. Era tan firme al respecto, que cuando introdujo la prohibición de la promoción social en el 2004, y pocas horas antes de la votación eliminó a tres miembros del PEP que estaban preparados para votar en contra de ella.

No dejo de pensar en cuántos niños podrían haber sido educados mejor si el alcalde Bloomberg hubiese escuchado a los padres, estudiantes, y expertos en la educación en 2008.

Esta no es la única vez que la administración Bloomberg ha creado política educativa que ignora la investigación. Lo hizo cuando modificó el programa de maestros líderes en el Distrito 9 en 2006, y en 2007 cuando lanzó una iniciativa para pagar más a los maestros si las calificaciones de sus estudiantes en los exámenes subían.

Por el bien de nuestros hijos y de la ciudad, necesitamos que el próximo alcalde escuche a los padres y líderes comunitarios, y lidere a raíz de la evidencia, no de los experimentos. Una cantidad excesiva de nuestros hijos se han convertido en daño colateral durante los últimos diez años.