Orgulloso de ser boricua

Pocos honores pueden significar más para un puertorriqueño que el ser seleccionado como Gran Mariscal del Desfile Nacional Puertorriqueño. Estoy honrado, feliz, y orgulloso por el honor que me han brindado los directores del Desfile como parte de su mensaje este año sobre la importancia de la educación universitaria para la comunidad boricua.

Con mi designación, los organizadores del Desfile están homenajeando las contribuciones de Hostos Community College a la calidad de vida de tantos puertorriqueños en nuestra ciudad. Hostos nace de la visión, del trabajo, y de la tenacidad de los puertorriqueños -en coalición con otros grupos a finales de los 60- en crear un espacio universitario en el Sur del Bronx. Luego de inaugurado el colegio, los boricuas no descansaron hasta que Hostos tuviese los recursos y la infraestructura necesaria para servir a sus estudiantes. El resultado de esa lucha es un colegio universitario que beneficia a todos los neoyorquinos.

Como éste hay otros ejemplos de instituciones creadas por líderes boricuas que hoy le sirven a todos en la ciudad.

Comparto el reconocimiento con mis colegas puertorriqueños que presiden universidades en el sistema de CUNY: Ricardo Fernández (Lehman), Antonio Pérez (BMCC), y Tomás Morales (CSI). Lo comparto además con mis colegas vicepresidentes puertorriqueños en Hostos y con la facultad, personal no docente, y estudiantes boricuas de Hostos.

Aun cuando han sido muchos los logros colectivos e individuales de los puertorriqueños en el mundo universitario, también hay que reconocer que hay sectores de nuestra comunidad que siguen al margen de los beneficios de la educación. En la ciudad, por ejemplo, los boricuas somos el grupo con el porcentaje más alto de jóvenes latinos entre las edades de 16 y 24 años que ni asisten a la escuela ni forman parte de la fuerza laboral. Agradezco a dos grandes intelectuales boricuas, los doctores Héctor Cordero-Guzmán y Edwin Meléndez, por su liderato en resaltar la magnitud de este problema. Tenemos que crear programas, estrategias y colaboraciones que ayuden a estos jóvenes a pertenecer al mundo escolar y laboral.

Estoy infinitamente orgulloso de ser puertorriqueño. Estoy convencido de que el orgullo nacional es indispensable para el progreso de las comunidades. No apoyo el nacionalismo chovinista, el que menosprecia a otras personas o grupos.

El Desfile es una oportunidad de educar sobre las contribuciones, la historia y los retos que todavía nos quedan a la comunidad puertorriqueña, y también es un momento de alegría y entretenimiento. ¡Quedan invitados y espero verlos en la Quinta Avenida el domingo!