Los republicanos quedaron a la defensiva

Esta semana el presidente Barack Obama llegará a la conferencia anual de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) en Orlando, Florida, con su anuncio de un amparo temporal de la deportación a ciertos Soñadores, o DREAMers, algo que sin duda entusiasmará a un sector de votantes latinos desencantados por la falta de reforma migratoria y la cifra récord de deportaciones de su administración.

De hecho, un nuevo sondeo de Latino Decisions y America’s Voice señala que 49% de los votantes latinos en estados electoralmente clave como Colorado, Nuevo México, Arizona, Florida, Nevada y Virginia, están más entusiasmados con Obama y su directriz.

El año pasado Obama no asistió a la reunión anual de NALEO, pero sí fue a la del Consejo Nacional de la Raza (NCLR) donde enfrentó los cuestionamientos de DREAMers que le recordaron que sí podía ofrecer algún alivio administrativo que los amparara de la deportación.

Casi un año después muchos Soñadores celebran el alivio temporal que aunque se produzca a cinco meses de las elecciones y se interprete como una maniobra política también es, como dijo Obama, lo correcto porque estos jóvenes.

Resulta risible cuando los políticos se acusan mutuamente “de actuar por motivaciones políticas” cuando cada movimiento, sobre todo en año electoral, está fríamente calculado. La diferencia es que hay cálculos políticos que afectan adversamente a la ciudadanía, y hay otros cálculos que son positivos.

¿O es que la idea del senador republicano de Florida, Marco Rubio, de presentar una versión conservadora del DREAM Act también a meses de las elecciones, no tiene motivaciones políticas?

La acción de Obama, adelantándose a la propuesta de Rubio, presiona a los republicanos a responder y a asumir alguna postura. Los republicanos más radicales han dicho lo que siempre dicen: es amnistía y abuso de poder. Otros, como el propio Rubio y el casi abanderado presidencial republicano, Mitt Romney, están midiendo muy bien sus palabras, atacando el proceso sin que parezca que están atacando a los DREAMers o a los latinos.

El argumento esgrimido es que la directriz del DHS es una solución a corto plazo que “dificulta” la solución legislativa a largo plazo que ofrece el DREAM Act.

Cómo lo dificulta, no queda claro. Pero lo que sí está claro es que cuando la medida se aprobó en la Cámara Baja en diciembre de 2010 algunos republicanos compararon a los DREAMers con criminales. Y que en el Senado, los republicanos votaron en bloque, 36 de ellos, para impedir el avance de la solución a largo plazo de la que ahora hablan Rubio y Romney.

Más aún, Romney ha dicho que de ser electo presidente vetaría el DREAM Act en su forma actual.

La directriz del DHS, como la solución a largo plazo que Rubio aún no presenta, no concede una vía de legalización. Ofrece acción diferida renovable cada dos años y un permiso de trabajo.

El viernes Romney dijo: “me parece que el estatus de jóvenes que llegaron aquí sin que haya sido su culpa es un asunto importante a considerarse y debe resolverse a largo plazo para que ellos sepan el tipo de futuro que van a tener en este país”. Hasta el viernes el futuro que conocían era la posibilidad de ser deportados en cualquier momento por ICE o auto deportarse ‘a la Romney’. Ciertamente la directriz del DHS no es la panacea, pero si se se aplica correctamente, los alivia en tanto se concretan el DREAM Act o la reforma migratoria.

Romney también dijo mucho sin decir nada: “me parece que la acción del presidente dificulta el lograr una solución a largo plazo porque una orden ejecutiva es, obviamente, a corto plazo y puede ser revocada por futuros presidentes”. Bueno, no es orden ejecutiva, pero ¿fue su respuesta una velada amenaza?