Democracia imperfecta en Asunción

En Paraguay el presidente Fernando Lugo ha sido destituido después de un breve juicio en el senado. El presidente había sido acusado del mal manejo de un enfrentamiento entre las autoridades y unos campesinos que dejó varios muertos. Pero no cabe duda de que los oponentes de Lugo, el primer presidente que no era del Partido Colorado, buscaban un pretexto para destituirlo.

Por eso hay porque calificar lo sucedido en Asunción como un “golpe” constitucional. Los mecanismos legales creados para contrarrestar la concentración del poder presidencial fueron usados por una facción antagonista para derrotar al presidente sin que hayan elecciones.

Varios países han condenado los eventos en Asunción. Estoy de acuerdo con esas condenaciones. Pero me parece importante considerar los eventos dentro de un marco histórico, reconociendo que uno de los retos mas tenaces para Latinoamérica, y sobre todo el cono sur, ha sido el de manejar a una crisis presidencial sin provocar a una intervención militar.

Vale recordar que parte de lo que precipitó a los golpes que instalaron gobiernos militares en Chile, Argentina y Brasil fue un parálisis político en que el presidente perdía apoyo pero no había la voluntad política para usar a un mecanismo constitucional para una transición pacífica.

Si bien hay mucho que criticar de los acontecimientos en Asunción, por lo menos se puede decir que los que quisieron destituir al presidente Lugo no optaron por un golpe militar. No cabe duda que en Paraguay existe una democracia imperfecta, pero hoy sigue existiendo. Bajo circunstancias similares en épocas anteriores, hoy estaríamos estudiando los nombres de los miembros de una nueva junta militar.