Oportunidad perdida

La reunión anual de la Asociación de Funcionarios Latinos Electos y Designados (NALEO) era una excelente ocasión para que el exgobernador de Massachusetts, Mitt Romney, despeje las dudas y exponga con claridad su postura sobre el tema de inmigración ante una audiencia hispana. Lástima que, en cambio, fue una oportunidad perdida.

El tono del mensaje del precandidato presidencial fue más amigable que el de la línea dura para los indocumentados mantenido durante la primaria republicana. También anunció su respaldo a la idea de un “DREAM Act” para quienes integran las Fuerzas Armadas y aseguró que cumple sus promesas, en referencia al presidente Barack Obama.

Lo más penoso es que quedó claro que la principal estrategia para ganar el voto latino en el campo de la inmigración sigue siendo descalificar al presidente Obama por no haber hecho de la reforma de inmigración su prioridad.

Cualquiera que escuche esto pensaría que los republicanos estaban, y están, listos para una reforma, en vez de haberse opuesto a cada medida presentada que no fuera punitoria hacia los indocumentados. Ahora como la Casa Blanca anunció la semana pasada una nueva política de deportaciones, la denuncia contra la Adminsitración Obama cambió de la inacción a la lentitud.

Esta última crítica no significa que Romney respalde la nueva política de inmigración -la que protege a los menores de 30 años traídos ilegalmente cuando eran menores de edad. En realidad tampoco se conoce si la eliminará inmediatamente de ser electo presidente. No se sabe. La ambigüedad, y el vacío que crea, juega en contra de Romney aunque asegure que hallará soluciones permanentes en vez de la temporal (stop-gap) de Obama.

Muchas veces las posturas de un candidato son distorsionadas a través de los medios, y especialmente por la oposición. Por eso, la invaluable oportunidad de expresarse directamente a un sector específico del electorado preocupado por el lado humano de la inmigración fue desperdiciado.

Impremedia/La Opinion