En la 108, un refugio para poetas y mucho más

Raphael Benavides dice ser el más ferviente admirador de East Harlem
En la 108, un refugio para poetas y mucho más
El argentino Raphael Benavides ofrece a un grupo de adolescentes un recorrido por The Poet's Den Gallery & Theater, el espacio cultural que fundó en la calle 108 entre la Segunda y Tercera avenidas.
Foto: Fotos Silvina Sterin Pensel

Su galería es el refugio de muchos, no solamente de los poetas como su nombre lo indica. Poet’s Den Gallery & Theater se ha convertido en la guarida de artistas establecidos, y otros en el proceso de convertirse en artistas, empleados, amigos y amigos por conocer de Raphael Benavides, su creador.

Es, principalmente el lugar donde se lo puede encontrar a él a diario y a cualquier hora, porque este argentino vive en un apartamento anexado a este espacio donde florece el arte en sus múltiples manifestaciones.

“Si hay un cuadro que me saca el aliento me lo traigo a casa”, dice sonriente y sin remordimientos Raphael, mientras hace un gesto en dirección a una enorme pintura de un corcel blanco que lleva la firma de Marilyn Borglum y adorna la pared de su living.

Hace siete años que hizo ancla en East Harlem –venía de Long Island– y es quizás el más ferviente admirador de este barrio al que adora y por el que es capaz de irse a los puños si escucha que alguien lo critica.

Verborrágico, risueño e hiperactivo, es difícil seguirle el ritmo y tomar nota de las miles de iniciativas que ha promovido y promueve. La galería, está en el centro de casi todas.

“Ahora en el verano ves las paredes más blancas que de costumbre, porque todas las obras de los distintos artistas empiezan su periplo y son expuestas en restaurantes como Chocolat o el East Harlem Cafe. Aquí”, dice parado en el centro del amplio recinto de piso de madera “funciona una escuela de danza y a partir de julio un camp para niños especializado en arte dramático, comedia musical y expresión corporal”.

“A partir de este mes la galería se llenará de niños de 6 a 12 años”, explica. “Estoy fascinado con este proyecto porque los chicos van a conocer la magia del tango, van a aprender a bailar salsa y zumba y también van a dar sus primeros pasos actorales”.

El lugar no podría ser mejor porque se trata de un auténtico teatro –con butacas y telón de terciopelo– que Raphael mandó a hacer recreando el estilo de las casas de ópera europeas.

A esta parte del recorrido se suman unos diez adolescentes de la organización Union Settlement que harán una experiencia laboral allí.

“¿Saben qué era esto antes?” pregunta Raphael al grupo sacando a relucir sus aptitudes de maestro. “En 1889, ésta era una escuela secundaria, la Luigi Galvani High School porque en ese entonces acá en el barrio los vecinos eran mayormente italianos e ítalo-americanos, pero en 1973 el colegio quedó abandonado por 12 años. Qué increíble que ahora luzca así, ¿no?”. Los estudiantes –todos de entre 14 y 17– miran atónitos a su alrededor. No es sólo un lugar lujoso y con una acústica que nada tiene que envidiarle a teatros de Broadway si no que entre sus paredes se está fresco, a resguardo de los casi 90 grados que marca el termómetro afuera.

“¿Y ustedes qué se imaginan haciendo aquí?”. dispara Raphael. “Porque yo no les voy a decir, son ustedes los que tienen que decidir en base a lo que les gusta y a sus capacidades. “Yo hablo mucho de todo, incluso de política”, afirma una jovencita morena y esbelta. “A mí me gustaría salir de mi caparazón y hacer algo totalmente diferente, algo que nunca haya hecho.” “¿Y tú en qué te ves?” Pregunta Raphael a un muchacho. “No sé”, responde él un tanto mortificado. “Es buenísimo con computadoras,” acota una de las coordinadoras. “Listo, diseño gráfico. Aquí te podemos dar una gran mano con eso y es algo que te servirá toda tu vida”, dice entusiasmado Raphael.

Nació en la provincia de Mendoza en la localidad de San Martín; una zona de viñedos y bodegas de los que todavía tiene un marcado recuerdo a pesar de haber dejado Argentina a los 13 años.

En su documento decía Rafael pero al igual que el cantante español se decidió por la ph. “La f no me gustaba para nada”.

Histriónico, excelso contador de chistes e historias, asegura que haberse puesto en contacto con el arte le cambió la vida y está convencido de que ofrecer con una nutrida paleta cultural es la clave para que un barrio brille. “¿Por qué a la gente le gusta ir downtown? porque hay de todo ¿no? Bueno, ahora nadie puede decir que en East Harlem falta algo. Aquí también hay de todo.”

Con ese espíritu, el de organizar y catalogar la rica oferta cultural y gastronómica de la zona, Raphael creó el Harlem Arts District Association o HADA donde publica los eventos de su galería y de otras instituciones del barrio y donde, además, escribe una revista. Su gato persa, Lucas, escucha atentamente. “El también adora el barrio”, afirma Raphael. “Se la pasa callejeando pero siempre vuelve”.

Para más información: raphael2145@aol.com