Tradición democrática

Tradición democrática

Este año se celebró un nuevo aniversario de la Independencia de nuestro país en un momento de alta polarización política, en un clima en que el acuerdo bipartidista es visto como debilidad y la moderación es el enemigo.

Es cierto que en cada año de elecciones presidenciales se presta para un hiper-partidismo en donde cada palabra y cada acción busca reforzar a un candidato y perjudicar a su rival. Pero este año es distinto, es peor.

La presidencia de Barack Obama lejos de lograr su cometido de lograr un clima mas conciliador en Washington debió enfrentarse a una oposición recalcitrante que desde el Congreso bloqueo desde el primer día las iniciativas de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, se radicalizó un creciente sector de la base republicana detrás de la bandera del Tea Party que lanzó una guerra contra los legisladores que no eran lo suficientemente conservadores.

Dentro de este universo, la palabra negociación pasó a significar traición, conciliación es debilidad y la intransigencia es la virtud de afirmar los principios.

El resultado ha sido una paralización legislativa que perjudica al país, que le dificulta salir de la fuerte crisis económica. La inacción y el bloqueo se convirtieron en una herramienta válida para buscar un premio político aunque perjudique a la sociedad entera.

Esta no es la democracia que en los tiempos difíciles superó las diferencias internas para poder hacerle frente.

Esta época es una jornada ideal para recordar que esta nación tuvo a lo largo de su historia fuertes confrontaciones entre candidatos durante la campaña; choques que prácticamente desaparecían después de la elección. Esperamos poder volver a esa tradición democrática.