De El Bronx a Londres: John Orozco va por la de oro en Juegos Olímpicos

“Mi próximo sueño definitivamente es ganar una medalla en los Juegos Olímpicos...”, manifestó el gimnasta, nacido en El Bronx
De El Bronx a Londres: John Orozco va por la de oro en Juegos Olímpicos
Orozco está enfocado en el entrenamiento final para la cita de Londres.
Foto: Gerardo Romo / EDLP

NUEVA YORK – El primer sueño se ha hecho realidad para el gimnasta John Orozco. Su próxima meta es estar en lo más alto del podio de los Juegos Olímpicos de Londres.

“Mi próximo sueño definitivamente es ganar una medalla en los Juegos Olímpicos, una medalla de oro”, manifestó el deportista de 19 años en charla telefónica desde Colorado Springs.

Nacido en El Bronx, orgulloso de sus raíces, pero consciente de que este mes le espera en la capital británica la gran cita de su vida, Orozco dijo que entregará todo de sí para dejar en alto a los Estados Unidos, pero especialmente a los hispanos.

Con el pasaje asegurado como integrante del equipo de gimnasia olímpico de Estados Unidos, que fue anunciado el pasado fin de semana tras las pruebas realizadas en San José, California, Orozco está enfocado en el entrenamiento final para la cita de Londres, a donde el grupo viajará el 19 de julio, según indicó.

Mientras, sus padres, William y Damaris, no ocultan su felicidad por el logro de su hijo, que nació y creció en el vecindario Soundview, del ‘Condado de la Salsa’.

“Yo todavía estoy en las nubes”, declaró Damaris, quien ayer abrió las puertas de su hogar a EL DIARIO/LA PRENSA.

“Es un orgullo tan profundo saber que mi hijo por fin pudo hacer realidad la primera parte de su sueño, que era llegar a Londres… Ahora tiene que ir y tratar lo más fuerte que pueda”, agregó.

Su papá no se mostró sorprendido por lo logrado por su hijo, “porque siempre ha tirado pa’lante, para esto”, dijo. “Pero yo estoy muy orgulloso que cumplió”.

“Yo no espero más de él. Yo no espero nada más. Conmigo, con la familia él cumplió desde cuándo, no hay más nada”, acotó William Orozco, quien está seguro de que su hijo dará todo de sí en la cita de Londres, a donde William acudirá junto a su esposa gracias a la ayuda de la compañía fabricante de yogurt Chobani.

“No estoy mirando a dónde va a estar, o si se gana una medalla o no, pero le aseguro que si no se la gana, el que se la gane se la ganará bien porque John va a estar allí dándolo todo lo que pueda”, expresó don William.

Y pensar que la historia empezó a escribirse 12 años atrás cuando el padre llegó un día a casa con un volante que ofrecía clases en este deporte.

Ayer, don William narró que trabajando para el Departamento de Sanidad, en Manhattan, se puso a leer unos ‘flyers’ pegados en los postes, algo “que no se supone que pongan”. La información, obviamente, llamó su atención y se dijo: “yo me voy a llevar ésto pa’ casa, yo creo que John puede con ésto”.

Y vaya que don William lo atinó.

El camino recorrido por este joven para llegar a Londres no ha sido fácil.

Pero siempre se guió por uno de los mejores consejos de su mamá: “Si tienes un sueño, nunca renuncies a él, no importa lo que digan, o no importa cómo lo vean otros, si tienes un sueño, tienes que perseguirlo”, relató el propio John.

Tampoco lo ahuyentaron los largos viajes diarios que el joven deportista, conducido por su madre, hasta Chappaqua, en el condado Westchester, para entrenar en el World Cup Gymnastics, alrededor de 25 millas al norte de El Bronx.

“Iba a Chapaqua diariamente, los siete días a la semana”, dijo Carmen Cruz, tía de John, vía telefónica.

“Ella lo recogía de la escuela, le daba de comer algo en la ‘guagua’ y lo llevaba a Chapaqua, donde recibía entrenamiento por cuatro horas, regresaba a la casa, hacía la tarea de la escuela y no se acostaba hasta la una o dos de la madrugada”.

“El es bien enfocado, muy responsable, muy cumplidor, tiene una determinación bien grande”, comentó Cruz sobre el menor de los cuatro hijos de la familia, que estudió en la escuela católica Holly Family, en Castle Hill. Pero un año recibió educación en su casa porque, debido a las competencias, debía viajar mucho. Y culminó la secundaria en una escuela pública.

John también tuvo que superar una cirugía del tendón de Aquiles.

Una vez recuperado, el éxito no se hizo esperar: se coronó campeón y con ello empezaba a pavimentar la ruta hacia Londres.

Asimismo, hizo caso omiso de las burlas de otros menores que no consideraban que la gimnasia era para un muchacho.

“Pasó mucho trabajo en la escuela, los muchachos no entendían lo que él estaba haciendo, le hacían burla. El dice que no tiene resentimiento por lo que le hicieron. Ahora ellos entienden por qué lo hacía”, indicó su mamá.

“Lo logramos”, narró Damaris que fueron las primeras palabras que John le dijo tras el anuncio de que era parte del equipo de gimnasia de Estados Unidos en Londres.

“Ese fue su sueño y ahora está allí”, dijo entre lágrimas la madre, tras indicar que fue muy difícil la separación del muchacho, cuando se fue a vivir en Colorado Springs en pos de esa meta.

nube.urgiles@eldiariony.com