Líderes ‘cafeteros’ sin fronteras

Un relevo de generación, de propósitos y de percepción entre activistas

Líderes ‘cafeteros’ sin fronteras
Diego Vargas, integrante del colectivo Poetas en Nueva York, lee uno de sus textos en El Barrio, Manhattan.
Foto: Cortesia Nestor Cristancho

Lejanos van quedando los tiempos en que dos o tres organizaciones y cuatro o cinco individuos eran considerados los líderes indiscutibles de la comunidad colombiana en Nueva York y a ellos había que acudir cuando se trataba de festejar las fiestas patrias, recaudar fondos para causas benéficas o dar a conocer “la reacción de los colombianos” a tal o cual noticia.

Ya no. El abanico del liderazgo se ha ido ampliando de manera notable en años recientes y un repaso a las actividades y prioridades de los activistas jóvenes más destacados revela no sólo un cambio generacional sino también un cambio de percepciones, cometidos y rango de acción. También una mayor inclusión, pues en lugar de organizaciones netamente colombianas, la gran mayoría de estos nuevos activistas, sin perder de vista sus raíces, están vinculados a entidades que buscan el progreso educativo, laboral, cultural y económico de la colonia latinoamericana en general.

“Más que un relevo de personas veo un relevo de visión”, explica Ana María Archila, una de las coordinadoras de Camino al Andar NY, organización que lucha por el respeto y la dignidad de los inmigrantes. “Veo un tipo distinto de liderazgo, arraigado en Colombia pero enfocado en el mundo, celebrando la diversidad, la experiencia común como inmigrantes y trabajando con comunidades diversas”. En cuanto a las necesidades actuales de la comunidad colombiana, afirma que en lugar de una emigración impulsada por la violencia y las dificultades del país, como ocurrió en décadas pasadas, los inmigrantes recientes buscan ante todo oportunidades económicas y sus prioridades son la mejora de las leyes de inmigración para no sufrir la separación familiar, así como los avances en la dignidad en el trabajo y en la educación de los hijos.

John Moreno, fundador de LYHEP, organización que ayuda a estudiantes latinos recién llegados, agrega algunas razones que llevaron a los activistas colombianos jóvenes a cambiar de rumbo: “Hubo un estancamiento en el antiguo liderazgo. Muchos de los que quisimos involucrarnos con las organizaciones colombianas vimos que si hacíamos amistad con un líder de la vieja guardia, entonces terminábamos de enemigos de otro líder que no se llevaba bien con el primero. Decidimos actuar aparte y quienes trabajamos en activismo lo hacemos de manera más global, ayudando a los latinos en general pero asegurándonos de llevar esos servicios a la comunidad colombiana”.

Existe también otro tipo de activismo en la comunidad que combina la concientización sobre problemas sociales, de discriminación y de identidad con las actividades culturales, como es el caso del colectivo Poetas en Nueva York. “En nuestro caso la prioridad es abrir espacios a gente que habla español”, afirma Luis Henao, integrante del colectivo y co-editor del periódico Vecindad. “No queremos ser exclusivos sino recoger la bandera del español y la preservación de nuestra cultura, algo que nos permita definirnos como hispanos en Nueva York”.

“La realidad hoy en día es que no nos podemos enfocar solamente en el colombiano, el dominicano, el mexicano”, afirma Julissa Gutiérrez, vinculada al Fondo Educativo de la Asociación NALEO; “somos parte de una familia más grande, una familia latina que tenemos que representar juntos. Hay un sentimiento anti-inmigrante, anti-latino, y el que está atacando no va a distinguir si es de ésta o esa nacionalidad. Así que debemos unirnos y juntos confrontar los retos del futuro”.