¿Cómo ayudar a tu hijo a superar la resaca veraniega?

Nueva York – Voy a pedirle que haga un viaje en el tiempo. Es septiembre -el primer día de clases, ha esperado en las líneas, ha conseguido todos los materiales escolares requeridos por el maestro de este año y los uniformes están lavados y planchados- no podría estar más preparado para finalmente sacar a sus hijos fuera de la casa y entrarlos en las rutinas familiares del año escolar. Para lo que no está listo, es para la resaca veraniega que está atravesando su hijo en estos momentos.

Se produce una resaca veraniega de los hábitos, rutinas y rituales de nuestros hijos como resultado de los dos meses que han estado fuera de la escuela. Al igual que las típicas resacas, las veraniegas son dolorosas, difíciles de recuperarse, dejan incapaces a nuestros hijos de sacar el máximo partido de sus habilidades y nos dejan deseando en haber hecho las cosas de otra manera.

Por suerte, es el presente y todavía hay tiempo para evitar la resaca veraniega que puede dejarlos incapaces de cumplir las exigencias del nuevo año escolar. A lo mejor nuestros niños tienen mucho en que entretenerse durante el verano, pero debemos asegurarnos que ellos disfruten de esas diversiones responsablemente a modo de:

No caer en la tentación de permitirles a sus hijos que se acuesten tarde. Escoja y mantenga un horario que permita a sus hijos dormir por lo menos ocho horas diarias.

Prográmele a su hijo -como mínimo- media hora diaria de lectura. Póngale a su disposición opciones de revistas y libros de diferentes géneros. Lo temas no tienen que ser tan complicados.

Asegúrese de que sus hijos escriban a diario. Tenga a la mano cuadernos y asígneles que escriban en ellos acerca de su día o un tema opcional. Elija un evento que esté actualmente ocurriendo en el mundo para que comenten y escriban sobre el asunto. Esto los mantendrá atentos a sus pensamientos sobre el mundo y de sí mismos. Además, mantendrá sus habilidades de escritura y estarán listos para lo que el maestro les pregunte cuando retornen a las aulas.

Hable con ellos acerca de su día y de los temas que les gustan. Esta práctica asegura que una línea de comunicación se abra y pueda acceder de forma natural para ocuparse de las cuestiones que puedan surgir durante el año escolar.

Poner en práctica estas medidas ayuda a sus niños para una transición suave de cara al nuevo año escolar.