Ahora, se requiere una Acción definitiva en inmigración

Guía de Regalos

Para miles de jóvenes indocumentados, el 15 de agosto fue un día para celebrar. En esa fecha el gobierno comenzó a recibir solicitudes para acogerse al beneficio de Acción diferida, programa de inmigración que pospone la deportación por dos años renovables y da permiso de trabajo a jóvenes que cumplan ciertos requisitos.

La Acción diferida no es ciertamente el DreamAct por el que muchos han luchado, pues la medida inaugurada el 15 de agosto no concede una vía a la residencia permanente o a la ciudadanía y podría ser revocada o modificada por futuros gobiernos. Con todo, es un avance y un logro del movimiento de los ‘soñadores’ que cabe destacar y que, sin duda, dará un alivio y oportunidades de vida mejor a miles de jóvenes para los que Estados Unidos es su país, aunque éste no se los reconozca a cabalidad.

Pero la Acción diferida no debe distraer del trasfondo político y de las necesidades de largo plazo.

En gran medida, el alivio administrativo que implican la Acción diferida y el programa general de revisión de deportaciones podría haber sido establecido desde hace años y con ello se habrían evitado muchas rupturas de familias. El gobierno de Barack Obama realizó deportaciones en números récords y no cumplió plenamente su oferta de una reforma migratoria, incluso durante el periodo en que tuvo mayoría en ambas cámaras del Congreso. Por ello, en estos tiempos electorales, los gestos hacia la comunidad inmigrante de parte del gobierno federal no pueden desvincularse de la necesidad de Obama de congraciarse con los votantes hispanos para apuntalar su posición y vencer a Mitt Romney en noviembre.

Sea, pero hace falta más. Obama debe ofrecer un compromiso claro sobre una reforma migratoria integral. Hace falta una Acción definitiva.