Con permiso para soñar

A partir del 15 de agosto miles de jóvenes indocumentados podrán obtener un permiso para trabajar en el país si cumplen con ciertos requisitos

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Con permiso para soñar
Krsna Ávila (al centro) vivió como indocumentado muchos años, ahora ayuda a otros jóvenes que podrían beneficiarse con el proceso de Acción Diferida. Foto José Luis Aguirre/El Mensajero

SAN FRANCISCO.- Después de que en diciembre de 2010, tras diez intentos, una vez más fuera derrotada la propuesta de ley conocida como Dream Act o acta de los sueños, muchos pensaron que la posibilidad de una futura legalización para jóvenes sería inalcanzable.

Uno de estos soñadores, como se les ha dado por llamar, era Krsna Ávila, un mexicano que había vivido toda su vida en los Estados Unidos y creía que era ciudadano.

“Crecí en este país y no sabía que no tenía documentos. Vine a descubrirlo cuando quise aplicar para ayuda financiera en la universidad. Le pregunté a mi mamá por mi número de seguro social y me dijo que no tenía”, comenta Krsna Ávila quien ahora es administrador de servicios legales de la Organización Educadores por una Consideración Justa, E4FC.

La noticia le trajo tristeza y depresión. Ávila no tenía ningún recuerdo de otro país que no fuera éste. Sus padres lo trajeron de Guanajuato a California a los cuatro meses de edad. “Sentí que ya no valía como ser humano. Me tuve que esforzar mucho no sólo para sobresalir en la escuela, sino para tratar de estar bien mentalmente”, afirmó.

Afortunadamente después de 23 años sin documentos, Ávila pudo regularizar su estatus hace siete meses gracias a una petición familiar. Y aunque asegura que hoy no tiene miedo de manejar, o de encontrarse a un policía, no se le olvida que también estuvo sin papeles.

El camino ha sido largo y aunque a veces pudiera perder las fuerzas, el sufrimiento de los soñadores a quienes ayuda diariamente en la organización E4FC, le recuerda la necesidad de seguir luchando para que otros jóvenes puedan alcanzar algún día un camino a la residencia.

El pasado 15 de junio, el anuncio del presidente Barack Obama de detener la deportación o evitar el comienzo de procesos de deportación para quienes fueron traídos a los Estados Unidos siendo menores, robusteció su esperanza.

De acuerdo con cifras del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, USCIS, se estima que más de un millón de personas puedan ser amparadas bajo este alivio migratorio, de las cuales un tercio viven en California.

El beneficio denominado Acción Diferida y que será concedido de manera discrecional, es un alivio legal para jóvenes de entre 15 y 30 años de edad que lleven viviendo en el país más de cinco años y que cumplan con ciertos requisitos académicos.

A partir de este miércoles 15 de agosto, quienes consideren que califican para este proceso podrán empezar a someter las solicitudes que tendrán un costo de $465 dólares. Aquellos que se encuentren detenidos pueden acceder de manera inmediata aun si son menores de 15 años.

“Aunque no es un camino a la residencia permanente, es un beneficio muy importante, porque ofrece protección frente a una deportación y es un boleto para obtener un permiso de trabajo, seguro social y licencia de manejo”, asegura Charles Wheeler, director de entrenamiento y asistencia legal de CLINIC, red católica de servicios legales de inmigración.

Wheeler a su vez recalca la importancia de buscar asesoría de abogados confiables y agencias comunitarias para evitar ser víctima de engaños por parte de personas inescrupulosas.

Si usted entró con o sin documentación a los Estados Unidos antes de cumplir 16 años y previamente al 15 de junio de 2012 llevaba viviendo en el país por lo menos cinco años, podrá calificar. Además debe estar asistiendo a la escuela, haberse graduado de la secundaria, poseer un Certificado de Educación General (GED), o haber servido en las fuerzas militares.

El solicitante también debe demostrar calidad moral y buena conducta. Delitos como un DUI (manejar bajo la influencia del alcohol), violencia doméstica y crímenes relacionados con drogas, entre otros, serán un impedimento para someter la petición. Además el Servicio de Inmigración revisará cualquier afiliación a pandillas.

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De ser denegada la petición, el solicitante podría ser sometido a un procedimiento de deportación únicamente si el caso involucra un delito penal, fraude, o una amenaza para la seguridad nacional o seguridad pública.

Antes de rechazar el caso el gobierno podrá pedir información adicional o llamar al solicitante a una entrevista. En su último anuncio, Alejandro Mayorkas, director de USCIS, aseveró que ellos estudiaran caso por caso y que el tiempo de procesamiento dependerá de la cantidad de solicitudes que se reciban.

Wheleer afirma que para muchos jóvenes ésta es la llave que les permitirá abrir puertas que se les habían cerrado, para Krsna es un primer paso y la muestra de que “nuestros esfuerzos pueden hacer cambios en las políticas de este país”.