Danilo, ‘Manos a la obra, porque ahora es’

De acuerdo a los medios de comunicación, las fuerzas vivas del la nación, la iglesia, los empresarios, los obreros, las amas de casas, incluso hasta la oposición obtusa, han calificado el discurso inaugural del compañero Presidente Danilo Medina como bueno, coherente, esperanzador. De hecho, no faltaron los elogios y ese es un excelente indicio de que el pueblo dominicano comenzó de nuevo a ganar desde el mismo 16 de agosto.

En mi visión personal, si me permiten medirlo con una varita del 1 al 10, le daríamos un 9.99; porque fue un discurso puro, sin agua, y sin desperdicios; tengo la sensación que este discurso no fue escrito con las manos sino con el corazón.

En lo personal deseo comprarle, consumirle algunos de los proyectos de esa pieza para la historia, entre los cuales y en primer lugar; la alfabetización del pueblo dominicano para el 2014 y la educación de calidad para todos, la reducción de la mortalidad infantil y materna y la electrificación del país.

Sobre la educación y la eliminación del analfabetismo habíamos escrito en un artículo anterior argumentando que Pitágoras predijo que todo en el mundo se mediría y que los números serían el lenguaje universal de los seres humanos. Es así como la inversión en educación en un país debe medirse a través de los resultados de su propio desarrollo. Por lo tanto, la educación de calidad y la eliminación del analfabetismo son elementos vitales para el desarrollo de toda sociedad civilizada.

Sobre la reducción de la mortalidad infantil, es una tarea de primer orden desde que bajo el mandato de un ex presidente (2000 al 2004) no solo subieron los precios de la comida sino que aumentó el número de niños que padecían de enfermedades vinculadas a la poca alimentación al nacer.

Sobre la electrificación, había escrito en un artículo anterior que cuando Vladimir Ilich Ulianov que llevaba el apodo de Lenin, tomó el poder en la Rusia Zarista atrasada y casi feudal, lo primero que se planteó fue resolver el problema energético.

En conclusión amigos, hermanos y conciudadanos, fue un excelente discurso y por esa razón Señor Presidente le felicitamos y le reiteramos que estamos en la disposición de ayudarle para que juntos, con todo el pueblo dominicano y con la ayuda de Dios, llevemos a la práctica ese hermoso proyecto que convertirá a la República Dominicana en la primera potencia comercial y económica del Caribe.

¡Danilo, “Manos a la obra, porque ahora es!”.