Proteger al Medicare

El programa de Medicare es un exitoso seguro médico para millones de retirados que necesita y merece ser reforzado, manteniendo su estructura actual de beneficios definidos.

La designación del congresista Paul Ryan como compañero de fórmula del virtual candidato republicano a la presidencia, Mitt Romeny, colocó este tema al frente del debate electoral.

Ryan, quien preside el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, se ha destacado por sus planes presupuestarios en los que introduce una drástica reforma al Medicare. En específico, propone que los futuros beneficiarios que hoy tienen 55 años o menos tengan una opción de recurrir a un vale o cupón gubernamental para adquirir un seguro privado.

Creemos que la propuesta está destinada a minar Medicare en vez de reforzarlo, quitándole fondos que irían directamente a los proveedores médicos debilitando su estructura.

También perjudicará a los beneficiarios, ya que quedará en manos de los próximos jubilados decidir entre los numerosos y confusos planes que le prometerán diferentes tipos de cobertura, bajo el sistema de mercado que Ryan quiere imponer.

La calidad de cobertura dependerá de la sofisticación del consumidor, lo cual es inaceptable para algo tan importante como es la protección médica en la edad avanzada. Incluso, es dudoso que quienes opten por los planes privados reciban la cantidad suficiente en el cupon gubernamental como para adquirir una cobertura.

Los análisis apartidistas del Congreso señalaron en su momento que la propuesta de Ryan costará más dinero a los beneficiarios -que saldrá de su bolisllo-, sin reducir el creciente costo de los servicios.

Como si esto fuera poco, los mismos que planean la debilitación de Medicare acusan al presidente Obama de perjudicar el programa por reasignar $700,000 millones a la reforma de salud para controlar costos. Al ver de la oposición, Obama es un socialista con la reforma médica y un enemigo del programa médico más exitoso. ¿En qué quedamos?

Medicare requiere cambios para extender la solvencia del sistema, ya sea en el abono de los servicios, la edad de retiro y el aporte individual.

Las próximas generaciones de retirados llegarán a este estado de la vida sin los ahorros ni la seguridad económica de los actuales retirados. Ellos necesitan un sistema sólido que les dé tranquilidad en cuanto a la atención médica y no la inseguridad de los mercados libres.