El problema con los mapas

A no ser que hayas estado viviendo en una caverna, es casi seguro que has oído hablar del problema con los mapas y el nuevo iPhone 5. En realidad, el problema es con el sistema operativo iOS6 instalado en el nuevo iPhone y que por primera vez descartó los mapas de Google para adoptar un sistema de Apple y de la compañía holandesa TomTom.

Los problemas de los nuevos mapas son muy reales. Hasta el punto de que el director ejecutivo de Apple, Tim Cook, tuvo que hacer una disculpa formal ante los medios. Los nuevos mapas de Apple que parecían increíblemente avanzados en la demostración del nuevo iPhone en realidad contenían errores geográficos garrafales y le faltaban funciones básicas como direcciones para utilizar el transporte público, algo clave para personas que viven en áreas metropolitanas.

Al tener control de las direcciones y la guía de los usuarios, existe la posibilidad de monetizar este sistema al proveer anuncios y recomendaciones pagadas por todo tipo de negocio, desde cadenas hoteleras multinacionales hasta el restaurante de la esquina. Si te pones a pensar, millones de usuarios accediendo mapas todos los días, multiplicado por millones de negocios que quieren anunciarles a esos usuarios, tienen un negocio increíblemente lucrativo que Apple ya no estaban dispuesto a cederle a Google.

Este mal paso no solo afecta a los usuarios, sino que también afecta a la marca y al prestigio de perfeccionismo que Apple ha mantenido cautelosamente. La última vez que pasó algo por el estilo fue el escándalo de las antenas del iPhone 4, pero este escándalo tiene el potencial de hacerle mucho mas daño. Android, el sistema operativo móvil de Google, ha sobrepasado a su rival en número de instalaciones debido a la variedad de teléfonos en los que están instalados. Esto ha creado una variedad de versiones del mismo para poder adaptarse a los requerimientos de todos estos aparatos. Apple, por otro lado, fabrica un solo modelo nuevo en cada ciclo y critica a Google por su falta de uniformidad. Si los millones de usuarios que tienen en estos momentos los iPhone 4 y 4S no se actualizan a la nueva versión y pierden sus mapas de Google, Apple se encontrará en aprietos.

Para los usuarios, las opciones son simples: no comprar el nuevo iPhone, no actualizar su iPhone viejo, comprar un teléfono avanzado de Android como el Samsung Galaxy S3, o tomar las recomendaciones desesperadas de Tim Cook de instalar aplicaciones alternativas como Bing, Mapquest o Waze o acceder a la interface limitada de los mapas de Google o Nokia a través de sus sitios móviles.