Comerciantes con suertes distintas por huracán

Dueños de negocios de Kearny y Harrison tratan de sobreponerse a la catástrofe
Comerciantes con suertes distintas por huracán
Ana Franco recién pudo abrir su restaurante la mañana de ayer tras el paso de Sandy.
Foto: Fotos Luis F. Cañarte / EDLP

Harrison, Kearny – Con el retorno a la calma tras el paso devastador de Sandy, comerciantes del Estado Jardín buscan salir adelante con optimismo a pesar de las pérdidas materiales en sus negocios.

Ana Franco no podía ocultar su tristeza a pesar de haber sido una de las pocas afortunadas en tener energía en su bodega y restaurante G&J ubicado en Kearny, Nueva Jersey.

“Esto está malísimo. Recién abrimos hoy (ayer) y todas las carnes, la leche, el queso se ha perdido”, expresa Franco, de Santiago, República Dominicana, quien junto a su hijo Randy Hernández, atendían a los pocos clientes que llegaban a su negocio.

“Gracias a Dios no tuvimos pérdidas de vida. La compañía de leche no contesta las llamadas y no se sabe lo que está pasando”, expresa un poco desconcertada Ana Franco.

La mayoría de negocios y viviendas ubicadas en la avenida Kearny hasta ayer no tenía fluido eléctrico.

Leno Cazares, propietario del restaurante mexicano Mi Pueblito, todavía estaba recogiendo toda la comida dañada que tenía en sus refrigeradores.

“Hemos perdido como $2,500 en comida que tengo que botar. Esperaba poder trabajar pero al no tener luz no se puede hacer nada”, señala Cazares, quien hasta la noche del domingo atendió su local y dejó llenos sus congeladores de provisiones sin pensar que el huracán Sandy sería devastador.

“Es la primera vez que ocurre esto. En nuestra casa no hubo mucho problema, no pasó a mayor, pero aquí todo lo que tenía en las cinco neveras de comida se va a la basura. No pensé que fuera tan duro y que se fuera la luz tanto tiempo”, menciona Cazares.

El brasileño Miguel Campos, encargado de la carnicería en Harrison Supermarket se encontraba tratando de reparar daños a varias neveras donde tenía almacenada carne.

“Se perdieron 4,000 libras de carne y de pollo. La gente está desesperada y esto es lo peor”, finalizó.

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