Escasez siembra angustia en el Lower East Side

La ayuda llega a cuentagotas para quienes sobreviven sin luz ni comida

Nueva York – Carolyn Torres pensaba que el dolor de perder a su esposo hace tres meses acabaría con sus nervios, pero el huracán Sandy trajo a su hogar del Lower East Side más angustias y penurias.

Bajo un frío intenso, en las afueras de la iglesia Nuestra Señora de los Dolores, la puertorriqueña, de 46 años, esperó ayer por horas por una caja de alimentos que le entregarían los voluntarios de la organización Operation Blessing y la Asociación Nacional de Iglesias Cristianas (NACC).

Madre de dos hijas, Torres no sólo debe conseguir suplementos para ellas y su pequeña nieta, sino para su suegra de 81 años que vive sola también en la zona.

A su lado, Evelyn Ortíz, boricua de 46, contaba que con sus amigas hacen turnos para compartir lo que preparan y rendir los alimentos.

Con ella, la puertorriqueña Eugenia Cáceres, de 70, la apoyaba.

Para Johana Rivera, la situación es insoportable. “En 40 años que tengo viviendo aquí nunca habíamos pasado tanto trabajo”.

Mucho antes que lo hiciera la propia ciudad, Operation Blessing abrió centros de ayuda en siete iglesias del vecindario, aún afectado por la falta de luz y los daños que causaron las inundaciones. Según su directora Jodie Gettys, en dos días han repartido más de 160,000 toneladas de alimentos, productos de aseo y pañales. También instalaron un trailer donde cocinan desayunos y cenas gratuitas para los vecinos.

A David Morales, reverendo de Brooklyn de sangre boricua, no le importó subir 23 pisos para ayudar a dos ancianas, una de las cuales tiene 99 años.

“No se han bañado en cuatro días ni saben lo que está pasando porque no tienen radio ni baterías”, explicó mientras apilada un nuevo cargamento por distribuir en la Iglesia Cristiana Primitiva.

Bajo el mando del reverendo Marcos Rivera, unos 25 voluntarios repartieron el jueves más de 500 bolsas de suministros y ayer llevaron otra cantidad similar.

Ante la falta de acción, ellos han tocado puertas para asistir a personas de edad y también a quienes, por no tener documentos, no piden ayuda.

“Nunca había visto tantos ancianos desamparados”, contó.

Los concejales Fernando Cabrera, Rosie Méndez, Margaret Chin y Jessica Lappin se reunieron con ellos el jueves para apoyarlos en este esfuerzo.