La creación de empleos

La última cifra de desempleo antes de la elección muestra una curva constante de generación de trabajo durante la administración Obama.

El balance indica que las nóminas de pago del sector privado aumentaron en cinco millones durante los pasados 32 meses. Este es un importante giro que tomó un año de gobierno para ir de una pérdida de 800,000 empleos a la creación de los mismos.

No obstante el resultado es insatisfactorio porque además de recuperar los empleos, es necesario que haya más trabajo para absorber el aumento de población.

Un análisis de los economistas de la agencia Moody Analytics and Macronomics, estimó hace tiempo que en los próximos años se irá normalizando la creación de empleos, para llegar a 12 millones, es decir, calcula que se crearán 200,000 empleos mensuales, una cifra que la administración Obama alcanzó en siete de los últimos 20 meses.

Por eso, el impresionante número de 12 millones de empleos prometidos por el candidato presidencial republicano, Mitt Romney, parece menos espectacular cuando se lo mira de cerca.

La crítica hacia Obama se centra en no haber creado la cantidad de empleos suficientes como en administraciones republicanas anteriores, después de las recesiones en las décadas de los setentas y los ochentas. Esta es una comparación desacertada ya que ninguna de esas recesiones tuvieron la profundidad y el impacto de la Gran Recesión, que sólo puede compararse con la magnitud de la Gran Depresión.

Pero esta comparación le sirve a la fórmula Romney-Ryan para apelar a la nostalgia de los “buenos tiempos” del expresidente Ronald Reagan. En especial la política económica que, evaluada con la ventaja que da el tiempo, condujo al peor déficit de su tiempo.

En realidad la demanda de un producto es lo que alienta al comerciante a contratar empleados, nadie lo va a hacer tan solo porque le redujeron los impuestos. Eso sería un mal negocio.

Por eso, creemos que la oferta de Romney en economía tiene más posibilidades de poner en peligro la situación laboral a largo plazo, que de arreglarla.