‘Lo mejor está por llegar’

Esa frase fue pronunciada por el presidente Barack Obama en el discurso de su victoria. Todo cambio trae una esperanza. Y la comunidad latina sigue esperando con paciencia que el segundo período del primer mandatario afroamericano traiga conclusiones reales para mejorar la vida de 60 millones de habitantes.

Tanto para los residentes y ciudadanos como para los inmigrantes con deseos y necesidad de legalización, se abre una ventana de ilusiones.

El refranero popular dice: “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”. Y las promesas son deudas que deben saldarse.

Ahora con más apoyo en el Senado de Washington (aunque persiste la oposición republicana en la Cámara de Representantes) el camino puede estar más propicio para la Reforma Migratoria, cuya promesa está cumpliendo cuatro años.

El tema migratorio no está en primer plano para el gobierno, aunque es prioridad para la comunidad hispana. Pero esperemos que al mejorar la economía, el empleo, la salud, la educación y las relaciones Iinternacionales, el mandatario les dé una mirada a los votantes hispanos que hicieron la diferencia el 6 de noviembre.

Debemos reconocer que, al estar empatadas las mayorías en casi un 50%, fue la minoría la que eligió al presidente.

Más que celebrar, nuestros líderes deben pararse firmes para pedir con más energía las oportunidades que necesita nuestra población.

No se trata de exigir ni obligar, sino de hacer escuchar la voz de la minoría de mayor crecimiento e influencia en los Estados Unidos.

Si los dos partidos trabajan juntos (lo cual sí es posible) todos ganamos.

Queremos y necesitamos la mano del gobierno.

¡La reelección puede ser el comienzo del cambio!