Presión a los republicanos

Grupos religiosos y empresariales exigen al partido reforma migratoria
Presión a los republicanos
Empresarios afirman que si la economía de EEUU necesita inmigrantes se les debe permitir trabajar legalmente.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

A simple vista parece que los republicanos acaban de descubrir los méritos de una reforma migratoria para el país, pero la realidad es que hay sectores conservadores que ya vienen trabajando en esa dirección desde hace tiempo, aun cuando no habían logrado que el partido nacional –o el que fuera su candidato presidencial Mitt Romney-se uniera a estos esfuerzos.

“Hay una visión conservadora a favor de una reforma migratoria, una reforma que legaliza a 11 millones de indocumentados”, explicó Ali Noorani, director ejecutivo del National Immigration Forum. “Hemos hablado con grupos policiales, empresariales, religiosos, desde los moderados hasta los más conservadores y hay un creciente consenso sobre la necesidad de esa legalización, así como el diseño de programas de visa que funcionen para la economía del país”.

Esos grupos de la tradicional base conservadora han formado un movimiento de significativa fuerza que viene gestándose, más o menos entre bambalinas, desde hace ya algún tiempo. “Esto no ocurrió al día siguiente de la elección”, añadió Noorani. “Hace mucho que se están reuniendo”.

Pero hasta ahora no parecía existir la posibilidad de que el Partido Nacional Republicano o la mayoría republicana en la Cámara de Representantes escuchara lo que estos grupos decían.

Todo parece indicar que ahora hay algún tipo de voluntad política en el Congreso y en el Partido Republicano en esa dirección, después de sus desastrosos resultados de la elección del 6 de noviembre.

La diferencia entre lo que empujan estos grupos y la actitud del partido nacional es que los primeros no están tan preocupados con la cuestión política, sino con el efecto que no tener dicha reforma ejerce sobre la economía, la seguridad pública y los principios morales del país.

Uno de los primeros republicanos en dar la batalla pro reforma fue el procurador general de Utah, Mark Shurtleff, quien no tiene tiempo para juegos políticos con ideas que no funcionan en la práctica.

“Los republicanos en particular han estado tratando de satisfacer al ala derecha del partido y piensan que el extremismo es lo que todos queremos”, dijo Shurtleff. “En Utah, un estado ultra republicano, nos dimos cuenta que teníamos que formular una solución diferente para el tema migratorio y votamos a favor no sólo de cuidar la parte policial sino también de otorgar permisos para trabajadores y en contra de soluciones falsas como la Ley de Arizona”.

“Todos los extremistas perdieron el pasado 6 de noviembre. Se puede tener una postura pro inmigrante y razonable y ganar elecciones”..

Shurtleff ve la existencia de tantos millones de indocumentados y el sistema migratorio disfuncional como un problema económico y de seguridad pública. No es el único. Numerosos grupos empresariales y cámaras de comercio han venido involucrándose en sus estados no sólo para crear coaliciones pro reforma sino para detener legislaciones similares a la Ley de Arizona o Alabama.

“Hace seis años que estamos involucrados en este tema y hace dos que tuvimos que luchar muy duro para evitar que se aprobaran leyes antiinmigrantes en nuestro estado”, dijo Ralph Schulz, presidente de la Cámara de Comercio de Nashville, Tennesee, en una entrevista telefónica.

“Sabemos perfectamente que la comunidad inmigrante es clave para muchas de nuestras industrias más importantes, desde el turismo hasta la salud”, dijo Schulz. “Aquí tenemos un desempleo muy bajo, del 6.2% y una ley como la de Arizona no hubiera sido en beneficio de nuestra economía sino todo lo contrario, hubiera creado problemas de estabilidad en nuestra fuerza laboral”.

Los grupos de negocios apoyan la legalización de los indocumentados presentes en el país y la cesación de leyes locales punitivas que espantan a las comunidades y crean problemas, como los que tuvo la industria de la agricultura este año para recoger las cosechas en algunos estados donde muchos inmigrantes escaparon por estas leyes (Georgia, Alabama, Carolina del Norte).

“Si la economía lo necesita, hay que permitir que el trabajador venga legalmente y no cerrarle las puertas para que lo haga, es decir que hay que ampliar la cantidad de visas y hacer más fácil el solicitarlas”, dijo Shulz.

Otro grupo influyente es el de las iglesias evangélicas, tradicionalmente muy conservadoras en temas sociales y que desde 2008 se han involucrado en el tema de la reforma migratoria como algo de justicia y moral. Grupos blancos conservadores como la Convención Bautista del Sur que se unió a otros grupos evangélicos la pasada semana para enviar cartas al Presidente Barack Obama y al liderazgo de ambas cámaras del Congreso pidiéndoles acción en el tema de la reforma migratoria.