Sandy afecta despensas y comedores comunitarios en NY

En un gran número de los comedores de beneficencia, los alimentos que almacenaban para gente necesitada se estropearon por culpa del agua, el viento y los cortes de electricidad
Sandy afecta despensas y comedores comunitarios en NY
Una gran cantidad de neoyorquinos depende de los comedores de beneficencia.
Foto: Archivo

Nueva York — Casi el 75% de los centros de distribución alimentaria de emergencia de la ciudad de Nueva York tuvieron que cerrar o limitar sus horas de operación por los efectos del huracán Sandy, revela un reporte.

En casi un tercio de estos centros, incluyendo comedores de beneficencia, los alimentos que almacenaban para gente necesitada se estropearon por culpa del agua, el viento y los cortes de electricidad.

Mientras, la demanda de servicios alimentarios de emergencia creció un 60% en la ciudad tras el paso de Sandy.

Estos datos los hizo públicos ayer la organización sin ánimo de lucro New York Coalition Against Hunger, después de realizar una encuesta en 100 centros distribuidos en los cinco condados.

El director ejecutivo de la organización, Joel Berg, subrayó que el problema para satisfacer la demanda alimentaria en Nueva York ya existía antes de que llegase el huracán.

“Ahora la gente parece que está en estado de shock porque Sandy les enseñó que hay hambre y pobreza en la ciudad”, declaró Berg en conferencia de Prensa. “La realidad es que el huracán no hizo más que desgarrar el papel pintado que cubría la miseria que hay en el día a día de la ciudad de Nueva York”.

El director ejecutivo añadió que antes de Sandy ya cerca de medio millón de niños – uno de cada cuatro- vivían en hogares que sufren inseguridad alimentaria en la ciudad, por lo que hizo un llamamiento al gobierno federal para que destinase más fondos para combatir este problema.

Otro reporte también publicado esta semana por la organización Food Bank for New York City, mostraba como ahora hay 25% menos centros de distribución de emergencia que al comienzo de la recesión económica, ya que muchos han tenido que cerrar por falta de dinero.

Frente a los 989 centros que había en al ciudad en 2007, ahora continúan abiertos 742. Esto ha provocado que más del 60% de los sitios que siguen operativos hayan reportado quedarse sin comida para servir a la gente que lo necesita durante varios momentos del último año.