Chita Rivera regresa triunfal a Broadway

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Chita Rivera regresa triunfal a Broadway
Chita Rivera interpreta a Princess Puffer, la dueña de un burdel en su regreso triunfal a Broadway.
Foto: ap

NUEVA YORK — Cerca de cumplir los 80 años, una edad en que la mucha gente se dedica a relajarse, Chita Rivera simplemente no puede hacerlo.

Actual protagonista del musical “The Mystery Of Edwin Drood”, la cantante, bailarina y actriz dos veces ganadora de premios Tony pasa parte del tiempo tras bambalinas durante el espectáculo en su camerino, y no está acostumbrada a eso.

“Juego solitario. Leo. Estoy pensando en bordar”, dice con una gran sonrisa Rivera, de padre puertorriqueño. “En mi ADN soy una bailarina y nosotras no nos quedamos quietas. Simplemente es una fórmula diferente. Me encanta. Pero es diferente”.

Todos se están divirtiendo tanto con el espectáculo que lentamente se alarga un poco cada noche mientras el electo sobreactúa e improvisa deliciosamente.

Rivera, en su regreso a Broadway desde que su musical “Chita Rivera: The Dancer’s Life” llegó en 2005, se lleva el más grande aplauso. Interpreta a Princess Puffer, la dueña de un burdel, y canta varias canciones, incluyendo “The Wages of Sin”.

En la nueva obra, escrita por Rupert Holmes e inspirada en la novela inconclusa del mismo nombre, de Charles Dickens, el público tiene peso en las decisiones de la historia, ya sea levantando las manos o aplaudiendo. Los asistentes deciden cuál es la identidad real de un misterioso detective, quién es el asesino en el centro de la obra y qué pareja del reparto se debe enamorar.

Para el elenco esto implica que debe memorizar varios finales y ser capaz de adaptarse rápidamente al nuevo papel.

Rivera hizo algunos de los papeles más memorables del teatro, incluyendo a Anita en “West Side Story” en 1957; Rose en “Bye Bye Birdie” en la década de 1960; Velma en “Chicago” en 1975 y la protagonista en “Kiss of the Spider Woman” en 1993, en el segundo de sus dos Tony ganados.

A comienzos del año entrante cumplirá 80 años, pero Rivera —aún sensual, vibrante, siempre divertida— odia pensar en eso .

Ni siquiera la supertormenta Sandy pudo detenerla. La enfrentó en su casa en Nueva York con sus perros y su hija, la coreógrafa y cantante Lisa Mordente. No tuvieron electricidad 11 días y debieron hacer fila para comprar combustible. “La lección que tuve de esto es: el generador”, dice.