Macho Camacho y la violencia en PR

El brutal asesinato de la leyenda del boxeo Héctor “Macho” Camacho -una de las más recientes víctimas de la aberrante violencia en Puerto Rico— marca un desafío para el nuevo gobierno de Puerto Rico, cuya enorme misión incluye reducir la alarmante ola de crímenes que azota a la Isla.

Con el desempleo aún rondando 14% y la economía estancada, el gobernador electo Alejandro García Padilla tiene un inmenso trabajo por delante cuando tome posesión de su nuevo cargo en enero. Priorizar la lucha contra la violencia y el narcótrafico –lo cual también ayudará a mejorar los ingresos por turismo- debe permanecer como prioridad para su gobierno.

Durante su campaña, García Padilla prometió aumentar la presencia policial y propuso un extenso plan para reenfocar la labor de la Policía hacia la prevención del delito.

Eso es buen comienzo. La estrategia también debe incluir la designación de un superintendente con el liderazgo y las agallas para deslastrar a la Policía de oficiales corruptos, e iniciar un proceso de profesionalización que restaure la imagen del cuerpo de seguridad –manchada con denuncias de alianzas con narcotraficantes y violación de derechos civiles.

También debe incluir un plan claro para obtener el apoyo de Washington y de los gobiernos de la cuenca del Caribe en la lucha contra el tráfico de drogas, indudablemente una de las principales causas de violencia en Puerto Rico.

Según el Centro Nacional de Inteligencia de Drogas, el decomiso de cocaína en la ruta entre Puerto Rico y las Islas Vírgenes se triplicó entre 2009 y 2010, convirtiendo el área en un competitivo mercado de drogas y lavado de dinero.

Editorial: Macho Camacho and violence in PR

A pesar de esto, Washington destina apenas una migaja del presupuesto para la lucha contra las drogas en esa zona: menos de $100 millones al año, en comparación con los más de $2 mil millones dedicados para este fin en la frontera con México.

Un punto de inicio es la solicitud que hizo el comisionado residente Pedro Pierluisi en 2011 de expandir el programa de Obama conocido como “Frontera del suroeste”, que desde 2009 ha duplicado el número de agentes anti-droga en la zona.

Revertir la violencia en la Isla y devolverle la esperanza a los puertorriqueños de vivir en un país donde la vida y la seguridad se valoran serán la mejor medida para evaluar el desempeño de este nuevo gobierno.