Bayona retrata drama humano en ‘The Impossible’ (Video)

Juan Antonio Bayona dirige a Naomi Watts en 'The Impossible', basada en la historia real de una familia española que sufrió el tsunami tailandés de 2004.

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Bayona retrata drama humano en ‘The Impossible’ (Video)
"The Impossible" es protagonizada por Naomi Watts y Ewan McGregor.
Foto: AP

Con tan solo dos películas, el director barcelonés Juan Antonio Bayona ya ha sido destacado por algunos medios, como el centenario The Hollywood Reporter, como uno de los realizadores a tener más en cuenta en el actual panorama cinematográfico mundial (de hecho, en la lista de dicho medio lo situaban al lado de, por ejemplo, Christopher Nolan, el autor de la trilogía The Dark Knight).

Su debut fue el celebrado drama de suspenso The Orphanage (El orfanato), una producción cien por cien española, auspiciada por el mexicano Guillermo del Toro, que filmó en 2007 y que escribió Sergio G. Sánchez.

Este y Bayona unen de nuevo fuerzas en su segundo largometraje conjunto, The Impossible (Lo imposible, según su título original), que protagonizan Naomi Watts (King Kong, The Ring), nominada al Premio SAG y al Globo de Oro por su labor, y Ewan McGregor (Star Wars, Trainspotting), en los papeles de una pareja que, junto a sus tres hijos, visitan Tailandia en las Navidades de 2004.

Pero la tragedia hizo acto de presencia el 26 de diciembre: un tsunami (detallados en la cinta a lo largo de casi diez minutos angustiosos y aterradores) arrasó sus costas y provocó la muerte de más de 30,000 personas.

Watts y McGregor, secundados por Tom Holland, Samuel Joslin y Oaklee Pendergast en los papeles de sus tres hijos, encarnan a la familia Belón, que vivió el drama en su propia piel. La matriarca, María, fue quien relató su experiencia a Bayona y la que inició el proceso de creación del filme.

Este, que inició su carrera tras las cámaras en cortometrajes y mediometrajes premiados alrededor del mundo (concretamente Mis vacaciones y El hombre esponja), además de filmar videos musicales para reconocidas bandas y solistas españoles (como Raphael u OBK), habló con ¡holaLA! desde Nueva York acerca de los pormenores de esta producción que se estrena hoy en siete ciudades del país, entre ellas Los Ángeles, y que en España ya es la tercera más taquillera de la historia después de Avatar y Titanic [advertencia: Bayona y el autor de esta entrevista comparten una amistad de más de 15 años].

¿Cuando empezaste a formarte la película en tu cabeza, mientras María Belón te contaba la historia o en el proceso de escribir el guión?

Esta película la he trabajado de manera muy distinta a El Orfanato. Esta era mucho más coreografiada de cámara, mucho más preparada, prediseñada. En cambio en [The Impossible] me he dejado llevar mucho más por la historia. El trabajo de preparación fue un trabajo de puesta en escena a nivel de creación de los decorados, de la atmósfera, de ir a reflejar la realidad… María es una narradora brillante. La película la construyo en el momento en que escuché el relato de María. Y sobretodo alrededor de la idea del rescate de Daniel, que es el niño pequeño que ella y su hijo rescataron en medio de la devastación. Allí es donde encuentro lo que me llama la atención de esta historia, que es como el heroísmo de estas personas reside no en lo que hicieron para sobrevivir sino en lo que hicieron por los demás, incluso por encima de su propia vida. La madre enseña a su hijo cómo comportarse frente a una catástrofe.

Hablabas del realismo. Y algo que es evidente al ver el filme con público es como este reacciona al dramatismo de las imágenes. ¿Cuándo el realismo es demasiado realismo? ¿Hay algún límite a lo que puedas mostrar?

Sí. Nosotros teníamos una carpeta roja que contenía imágenes que sabíamos que no íbamos a mostrar en la película porque era demasiado dramático. Lo que se puede mostrar viene de las conversaciones con la gente que estuvo allí, los supervivientes o los que perdieron a su familia. Curiosamente son ellos los que rompen los tabúes de los que no conocíamos el tema, ellos son los que me dijeron que querían ver según qué imágenes en la pantalla porque para ellos [la película] tenía que ser el reflejo de lo que fue su experiencia. Hablé con un superviviente que perdió a sus padres que me dijo que si no mostraba los cuerpos de los muertos se iba a enfadar mucho conmigo, porque esa fue su experiencia durante esos días. La película está ambientada en las primeras 48 horas de la tragedia, justo antes de que llegarán los periodistas internacionales, y muestra lo que no vimos en las noticias.

Al empezar a escribir el guión, ¿fue el foco siempre la historia de la familia Belón?

La cuestión era enfatizar. Hay un trabajo del punto de vista para que el espectador se identifique con los personajes para así provocar una reacción [con el fin de] que salgan del cine pensando. Para mí la película trasciende la tragedia y se convierte en un discurso universal con el que yo me puedo identificar. No es solo el relato de lo que sucedió esos días, sino también, de una manera metafórica, es la descripción de unas personas que viven en un mundo inocente, de falsa sensación de seguridad, de un mundo materialista que, cuando se marchan de Tailandia ya no les sirve. Esa es la transformación de los personajes: cuando vuelven a casa se preguntan cómo van a volver a sus vidas cuando los valores con los que han vivido siempre no tienen sentido.

No hay ni un segundo en el que dejes de recordar la tragedia, incluso hasta el final, que muchos podrían considerar un final feliz, pero en realidad no lo es.

Hay una intención del realismo de las emociones: hay un alivio [en los personajes] y hay una carga. Nos dimos cuenta de ello en la primera reunión con María. Tres años después, cada vez que pensaba en los que no sobrevivieron, ella se derrumbaba. Y a mí eso me pareció muy interesante. Hay un cierto criticismo [contra] la película de cierta gente que dice que solo se cuenta la historia de una familia blanca. Eso viene del desconocimiento.

Cualquier persona que haya sobrevivido [al tsunami] está traumatizada y eso es lo que me parece interesante, no mostrar una simplificación de las ideas donde uno vive o muere. Fue mucho más complejo.

Cuando tuviste el plan de producción delante tuyo, con rodaje en España y Tailandia, y un presupuesto considerable, ¿en algún momento pensaste: ‘dónde me he metido’?

A nivel de logística, la verdad es que no. Era siempre mayor el deseo de contar la historia que el reto que suponía. De una manera casi inconsciente siempre pensamos que podíamos hacerlo.

El trabajo de Naomi deja sin habla.

Naomi agradece que la lleves al límite. Ella es especialmente brillante en eso. Mostrar el dolor es muy difícil y la manera como lo muestra ella y su sutilidad es muy complicado. No es solo aparecer cansada en la pantalla. Lo que hace ella es increíble y allí es donde esta su talento.

The Impossible es una película española que parece americana…

Yo soy muy escéptico cuando se aplican nacionalidades a las películas. No reconozco esa etiqueta. Aunque suene a utópico para mi la nacionalidad es el cine. Y allí es donde vivo y no pienso qué es español y qué es americano…

¿Eres consciente del poder como cineasta a la hora de provocar las emociones que extraes de la audiencia con la película?

Lo soy cuando veo los resultados. Pero la primera vez que vi El orfanato y la primera vez que vi Lo imposible no dejé de sorprenderme de la capacidad que tiene la gente de vivir la película hasta un punto en que no sé muy bien cómo lo hecho.