El pueblo maya pide unidad, paz y respeto

La comunidad indígena en Guatemala pidió respeto,así como que se les permita ingresar a los lugares sagrados sin ninguna restricción
El pueblo maya pide unidad, paz y respeto
Miembros de grupos tradicionalistas de la cultura maya realizan un ritual en las inmediaciones de la pirámide de Kukulkán, de la zona arqueológica de Chichen Itzá, en el estado de Yucatán.
Foto: EFE

Guatemala — El pueblo maya guatemalteco pidió ayer la unidad y la paz en el país centroamericano durante una ceremonia con la que le dio la bienvenida a un nuevo amanecer conocido como Oxlajuj Ak’abal.

“Llegó el momento que el pueblo maya se levante y busque la paz y la armonía”, dijo un guía espiritual que presidió el ritual ante el Templo del Gran Jaguar, en el Parque Nacional de Tikal, que fue la cuna de esa ancestral cultura.

Acompañados de notas de la marimba, los pueblos originarios recibieron los primeros rayos del nuevo sol en esta región del norte de Guatemala, fronteriza con México y Belice.

El guía espiritual insistió en que como pueblo maya, en la nueva era que inició ayer, buscarán la unidad.

También reclamó respeto para estas comunidades en Guatemala, así como que se les permita ingresar a los lugares sagrados sin ninguna restricción porque allí “tenemos poder, salud y vida”.

El sacerdote indígena manifestó que “es triste contar la historia de los pueblos mayas” y que no alcanzaría el tiempo para decir lo que ha sucedido con esta cultura.

El presidente de Guatemala, el general retirado Otto Pérez Molina, y la mandataria de Costa Rica, Laura Chinchilla, también participaron en esta ceremonia maya junto a sus familias.

Durante toda la noche, el Templo del Gran Jaguar, fue el principal testigo de una histórica ceremonia que incluyó documentales y danzas para agradecer al Ajaw (Creador y Formador) la llegada de una nueva era y el fin del 13 Ba’ktun, un ciclo de 5,200 años en el calendario maya.

Las hogueras ceremoniales se encendieron y algunos indígenas resoplaron en las conchas de caracol, para hacerlas sonar, mientras el amanecer dejaba entrever los escalones de la pirámide principal de las ruinas de Chichén Itzá ayer, marcando lo que muchos creen es la conclusión de un vasto ciclo en el calendario maya.

Personas en todo el mundo habían interpretado el hito como el fin del mundo. Cientos de personas reunidas en la antigua ciudad maya, sin embargo, dijeron creer que marcó el nacimiento de una nueva y mejor era.

Genaro Hernández se mantuvo de pie con sus brazos extendidos ante la luz de la mañana, vestido completamente de blanco, frente a las piedras grises de las pirámides, para abrir el nuevo ciclo.

“Este mundo ha renacido como uno mundo mejor”, dijo Hernández, un contador de 55 años que mostraba una expresión de dicha.

Nadie estaba del todo seguro a qué hora culminaría oficialmente el 13er baktún o ciclo en el calendario de los mayas el 21 de diciembre. Algunos pensaban que de antemano había terminado a la medianoche. Otros consideraron que era el amanecer del viernes en la zona maya. Algunos pensaban que sería después.

Una cosa fue evidente para muchos en el lugar: El mundo no llegó a su fin.