Un mundo diferente

“Todas las mañanas, a partir de las ocho, me sacaban sangre varias veces para analizarla. Cada hora, usaban la aguja gruesa, precedida por la banda elástica alrededor de mi brazo, y cada media hora me pinchaban un dedo con una lanceta para sacar una muestra más pequeña. Así continuaban hasta el mediodía y al día siguiente repetían todo otra vez”.

Esa cita se desprende del libro de la jueza Sonia Sotomayor, quien fue diagnosticada con diabetes tipo 1 en 1962. La magistrada de 58 años señala que en aquella época, el “tratamiento para la diabetes juvenil era primitivo comparado con el tratamiento que existe hoy en día”.

En ese sentido, Sotomayor está en lo correcto. Los avances médicos en los pasados 50 años en relación con la diabetes han sido significativos.

“Gracias a la expansión de la tecnología y el conocimiento han cambiado mucho las medicinas y la manera en que las usamos. Ahora podemos tratar a los pacientes sin la necesidad de recurrir a múltiples agujas. Y, de acuerdo a la condición del paciente, pueden incluso tomar medicinas oralmente”, asegura el doctor Ray Mercado.

Por su parte, la doctora Rubina Heptulla agrega que hay muchos dispositivos modernos para monitorear la glucosa, y 50 años atrás no eran tan precisos. “Hay bombas de insulina que son como una especie de ‘beepers’ que se programan con números como un teléfono celular con diferentes niveles de lecturas”.

En cuanto a la insulina que se debe administrar, el doctor Gunter Gómez agrega que debido a los avances tecnológicos ya no se necesita una cantidad tan alta. “Gracias a las nuevas bombas de infusión, que pueden ser desechables o las que se colocan en la cintura de forma permanente, se evita que el paciente sea puyado varias veces al día”.

Actualmente existen en el mercado más de 20 diferentes clases de insulina altamente efectivas que pueden controlar los niveles de azúcar en la sangre de manera más natural.