Claman incendio fatal pudo haberse evitado

Nueva York — Damnificados y familiares de las dos víctimas fatales de un incendio ocurrido en Hempstead, Long Island, insisten en que las muertes pudieron haberse evitado.

“Si tuvieran las alarmas trabajando mi hija y mi nieto se hubieran salvado”, dijo Ana Ramírez, madre de Guadalupe Ramírez y abuela de Fernando García Rodríguez, quienes murieron el sábado 9 durante el siniestro ocurrido en el 917 St. Paul Road North, de Hemsptead.

El fuego, que se inició alrededor de las 6 a.m. y fue controlado a las 11:30 a.m., comenzó en el tercer piso del apartamento donde vivía Ramírez con sus cuatro hijos y se extendió a los edificios adyacentes, según el informe oficial.

“Dicen que fue un corto circuito, pero no había alarma para que les avisara”, afirmó la desconsolada abuela. “Ahora después del incendio es que se están preocupando por poner alarmas nuevas en el edificio”.

“Las alarmas no sonaron, porque si hubieran sonado. Eso nos hubiera alertado para salir y la vecina y su hijo se hubieran salvado”, dijo Mirna García, quien escapó del siniestro por las escaleras de incendio en la parte trasera del inmueble. “No sé qué pasó, no entiendo porque no funcionaron, todavía estoy muy nerviosa”.

García es una de las damnificadas que continúa en el albergue provisional que ofreció la Cruz Roja.

A parte de haber quedado sin hogar por no tener un sistema de alarma funcional, los damnificados se quejan de que han sido víctimas de robo y falta de protección de las autoridades, según Saúl Linares, activista comunitario del área.

“El mayor problema es que el 80% de los inquilinos no califican para la ayuda que ofrecen porque son indocumentados”, dijo Linares, quien ha estado reunido con autoridades y recogiendo fondos para ayudar a los damnificados.

El reporte oficial de la Cruz Roja indica que se registraron 250 evacuados al albergue provisional y otros se refugiaron en iglesias, casas de amistades y familiares.

“El edificio no fue afectado por las llamas, sino por toda el agua de los bomberos”, indicó Juana Barillas, residente del edificio 915, quien se está quedando en el albergue con sus tres hijas. “Traté de ir a mi apartamento tres veces y no me permitieron entrar y no es justo, porque lo poco que nos quedó nos lo están robando y no nos están ayudando”.

Luis Méndez, de 65 años, pudo regresar al edificio ayer para encontrarse con que le habían robado hasta la cama.

“Salí corriendo y cuando reaccioné traté de regresar por mis documentos y mi medicina pero no me lo permitieron, me echaron a empujones”, dijo Méndez, quien rentaba un cuarto en el tercer piso del edificio 915. “Hoy (ayer) fui y me robaron todo. Lo único que se salvó fue la cajita donde tenía los documentos porque los tenía tapados con algo”.

Según Méndez, les dijeron que van a clausurar los edificios 15 y 17, los más afectados y les permitirán estar en el albergue hasta el finalizar esta semana.

¿Y qué vamos a hacer después?”, se preguntó Méndez. “Sin plata porque ya habíamos pagado la renta del mes, no tengo trabajo y la situación esta difícil. Solo espero que nos den más tiempo en el albergue, por lo menos hasta que mejore el clima”.

El cónsul general de El Salvador en Long Island pidió que se investiguen la serie de anormalidades que se han dado a conocer después del incendio y que se respeten los derechos humanos de los inmigrantes.

“Anormalidades como la falta de extinguidores en los edificios, que las alarmas no funcionaban y aunque el alcalde dijo que había puesto seguridad en los edificios, el domingo cuando fuimos no había nadie cuidando la propiedad”, indicó el cónsul. “En calidad de cónsul he pedido que se si hay irresponsabilidad que se haga cumplir la ley y que se cumplan las normas de seguridad y salud al que todos tienen derecho. Que el alcalde tome acción y se haga justicia en este caso tan lamentable”.

El alcalde del condado de Nassau, Wayne Hall, indicó que se había instalado seguridad las 24 horas después del incendio y que habían prestado la mayor ayuda posible a los damnificados con transportación al albergue y comida.

“Al comienzo tuvimos algunos desacuerdo porque los guardias estaban dentro de sus vehículos, pero después fueron ubicados en las entradas de los edificios”, dijo Hall.

Los restos de Ramírez y García serán velados el domingo 17 en la funeraria Senko, ubicada en el 213 de la avenida Bedford, de 2 a 5 p.m., y después serán enterrados en el cementerio Greenfield.

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