Coquí un símbolo para salvar el planeta

En PR lanzan campaña para exigir mano dura contra el cambio climático
Coquí un símbolo para salvar el planeta
Fotografía de una rana de la especie Eleutherodactylus coquí, autóctona de PR. El cambio climático podría estar acelerando el proceso de desaparición del coquí esta diminuta rana que es símbolo de la isla y se caracteriza por un particular sonido.
Foto: ap

Nueva York – El coquí, la rana que con su canto alegra las tardes de Puerto Rico, es una de las principales víctimas del cambio climático en la isla caribeña. Tres de sus 17 especies se han extinguido debido a los efectos del recalentamiento global que han dejado huella en su entorno tropical.

A este paso, advierten biólogos puertorriqueños, el coquí podría desaparecer. Por eso, qué mejor símbolo para una iniciativa ambientalista que pretende convencer a los gobernantes estadounidenses de que no se puede esperar más para salvar el planeta.

Un grupo de científicos, educadores y representantes religiosos latinoamericanos presentarán hoy en San Juan la campaña “Save El Coquí” (Salvemos el Coquí), en el marco del Encuentro 2013. Esta conferencia, planificada por la organización de justicia ambiental El Puente, de Williamsburg, y el Arzobispado de San Juan, contará con la asistencia del gobernador Alejandro García Padilla.

El presidente de El Puente, Luis Garden Acosta, explicó que la idea es desarrollar una agenda fija de acción para reducir la contaminación y preservar entornos naturales como las playas y bosques tropicales, donde coexisten miles de especies de flora y fauna.

“No hay un derecho más fundamental que vivir en una tierra saludable y sustentable”, dijo Acosta, cuya agrupación ha luchado por una mejor calidad de vida en Williamsburg a lo largo de tres décadas. “Antes de Sandy, la gente creía que nada se podía hacer en las cosas del clima, pero ahora es distinto”.

La campaña, liderada también por el arzobispo de San Juan, Roberto González, busca conectar a voceros de cada sector de la sociedad puertorriqueña de la isla, Nueva York, Chicago, Florida y otras comunidades boricuas fuera del país, para que poner en marcha un plan de rescate.

Entre las metas previstas están exigir al Congreso estadounidense que apruebe la ley para limitar la emisión de gases invernadero, ejecutar un plan para disminuir las emisiones de carbón en la isla, así como pedir al gobierno nacional que detenga la erosión de las costas de Rincón y asigne $20 millones para su recuperación y protección futura.

Puerto Rico será, aspira Garden Acosta, el laboratorio para probar que sí se puede frenar el cambio climático.

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