Ya es hora para el Dream Act

Estados Unidos es un país construido con los sueños y la iniciativa de millones de inmigrantes. Pero hoy nos encontramos en una encrucijada. Cada vez más, las familias de inmigrantes enfrentan obstáculos insuperables en su búsqueda de su sueño americano.

Con oportunidades más difíciles en obtener, más de 11 millones de indocumentados enfrentan un futuro incierto. Xenofobia impregna nuestro diálogo nacional; los jóvenes inmigrantes son víctimas de prejuicios y odio. Por eso es que necesitamos la aprobación del Acta del Sueño (Dream Act) de Nueva York para ayudar a proteger las perspectivas de nuestras familias de inmigrantes.

En un país una vez considerado como un refugio para quienes buscan construir nuevas vidas, millones de estudiantes inmigrantes talentosos y apasionados se detienen en sus pistas, no pueden buscar la educación superior y la oportunidad de un futuro mejor para ellos mismos. En el estado de Nueva York, miles de futuros médicos, abogados, empresarios y profesores están esperando a nuestros oficiales electos en Albany que aprueben el Dream Act y darles la oportunidad de asistir la universidad.

Al permitir que los estudiantes inmigrantes indocumentados, quienes satisfacen determinadas condiciones, para ser elegible para el programa de ayuda de matrícula (TAP) y los programas educativos de oportunidad (EOP), el Estado de Nueva York puede mostrar su liderazgo en la inmigración. Nos uniremos a otros estados como California, Texas y Nuevo México en el cual le ofrecen ayuda financiera del estado para los hijos de inmigrantes indocumentados.

Aunque algunos de estos estudiantes son capaces de pagar la universidad a través de préstamos o becas, la mayoría no puede. Su estatus documental los hace inelegible para la mayoría de las formas de ayuda financiera, por lo cual haciendo la matrícula un enorme peso. Como resultado, a menudo tienen que darse de baja de sus estudios o de la universidad en conjunto.

Todos sabemos que la educación superior tiene beneficios económicos para los estudiantes y la sociedad en general. Según el Instituto de Política Fiscal, el ingreso promedio de un trabajador del Estado de Nueva York con un bachillerato es de $ 25,000 más alto por año que un graduado de la escuela secundaria. Incluso los estudiantes con un grado asociado de 2 años, ganan alrededor de $ 10,000 más anuales.

Las ventajas son obvias, pero Albany tiene que actuar. Mientras que la Asamblea ha tenido un legado y una larga historia en defensa de la igualdad de oportunidades educativas, la retórica partidista y la lealtad en el Senado ha mantenido esta importante Acta en ser aprobada. El Dream Act continúa ganando atención nacional, pero Nueva York no ha hecho de su parte.

Debemos dejar de lado la retórica partidista, derribar nuestras barreras ideológicas, y unirnos para asegurar que el talento en el estado, sin importar su estatus migratorio, puedan tener acceso a una educación universitaria.

Nuestros abuelos vinieron aquí con el deseo de perseguir el sueño americano. Del mismo modo, nuestro estado está lleno de jóvenes que, como ellos, quieren alcanzar ese sueño.

Nueva York, el momento de actuar es ahora.

es presidenta del Concejo Municipal