Christian Alvarado, un corredor invidente en el Maratón de LA

A Christian Alvarado el ser invidente no le impide correr en el Maratón de LA
Christian Alvarado, un corredor invidente en el Maratón de LA
‘Yo corro maratones porque quiero que la gente con discapacidades entienda que la peor discapacidad que puedes tener es la de darte por vencido’, dice Christian Alvarado, un atleta invidente.
Foto: Cortesía

No importan las circunstancias, no importa el tiempo que le tome, no importan los obstáculos a los que se tenga que enfrentar, Christian Alvarado siempre cruza la meta del Maratón de Los Ángeles.

Correr 26.2 millas es una misión titánica para cualquier persona, para cualquier atleta, pero cuando no se cuenta con el sentido de la vista, la tarea se convierte en una verdadera proeza.

Huyendo de la guerra civil que se vivía en El Salvador, Christian, de entonces 3 años de edad, llegó junto con su familia a Los Ángeles.

Unos meses después de haber arribado a suelo estadounidense, el niño que escapó a los horrores de la violencia fue diagnosticado con diabetes tipo 1, y con ello su vida tomó un camino que eventualmente lo condujo al eterno túnel de la oscuridad.

A los 7 años, cuando cursaba la primaria, Christian comenzó a perder la vista, y a los 15, ya en la preparatoria, fue declarado legalmente ciego.

“Me llevó toda mi niñez aceptar que algún día me quedaría sin ver”, dijo Christian, quien vive con su mamá en el área de Mid City.

“Cuando me declaran legalmente ciego, debido a la diabetes, es cuando me entra el sentimiento de no darme por vencido, de proponerme un reto que me motive y que me haga sentir bien”, comentó el joven de 27 años.

Un día, Christian escuchó en la escuela que estaba por efectuarse el Maratón de Los Ángeles, y fue entonces que su mundo se iluminó.

“Tengo que hacerlo, tengo que correr ese maratón”, dijo al recordar la manera en que el deporte ha sido su herramienta para darle un sentido positivo a su vida.

El domingo, Christian correrá su noveno Maratón de LA, y a su palmarés se le unen dos participaciones en el de Nueva York, y una en Long Beach.

Para competir, Christian se ata al brazo de un guía para completar el recorrido en poco menos de siete horas.

“Yo corro maratones porque quiero que la gente con discapacidades entienda que la peor discapacidad que puedes tener es la de darte por vencido, la de no creer en ti mismo”, dijo.

Christian terminó la carrera de Servicios Comunitarios en la Universidad de California en Santa Cruz y actualmente toma un curso para obtener licencia y abrir una cafetería en un edificio de gobierno.

“Estoy acostumbrado a valerme por mí mismo”, dijo el joven, quien siempre termina lo que se propone.