Una problemática que no cambia

Una problemática que no cambia
Carlos Pérez, Pristo Gutiérrez y Martín Vera se reúnen a diario en la gasolinera de la Bruckner Boulevard y la calle 140 Este del Sur del Bronx en espera de ser contratados para un empleo.
Foto: EDLPMARIELA LOMBARD

NUEVA YORK — Los jornaleros que se ganan la vida en Nueva York apenas cuentan con medidas y centros para garantizar su protección, según activistas que trabajan para mejorar sus derechos.

En los cinco condados nada más que existen dos centros para jornaleros —uno en Brooklyn y otro en Staten Island— según informó Nadia Marín-Molina, representante en Nueva York y Nueva Jersey de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON).

“Nueva York es una de las ciudades que está más retrasada en cuanto a su trato a los jornaleros”, aseguró Marín-Molina. “Es un área progresista con una gran comunidad de inmigrantes, por lo que debería haber más protección a los jornaleros que en otras ciudades, pero no hay apoyo del gobierno”.

Los centros operan como puntos de reunión para estos trabajadores, para conectarlos con empleadores que buscan sus servicios. Pero no se quedan sólo ahí, ya que en ellos se ofrecen talleres de entrenamiento y seguridad en el lugar de trabajo, se protegen los derechos de los jornaleros – incluido el de recibir un salario justo – e incluso se les ofrece desayuno y almuerzo, como hace el Centro del Inmigrante de Staten Island.

El otro centro, el Bay Parway Community Job Center, de Bensonhurst, Brooklyn —conocido popularmente como “la casita”— resultó casi completamente destruido por los efectos del huracán Sandy.

Gracias al esfuerzo de los propios jornaleros, el centro fue recientemente reabierto y ya está operativo, según Marín-Molina.

La activista reclama aún así más ayudas para que se puedan abrir otros lugares como éste, que presten apoyo a los casi 10,000 jornaleros que trabajan día a día en el área de Nueva York, según estudios.

“Se necesita que se destinen fondos públicos para la creación de centros de jornaleros, como se hace en Los Angeles”, reclamó. “Hay organizaciones inmigrantes de sobra para dirigirlos que tienen la experiencia y la capacidad, pero no tienen el dinero”.

Valeria Treves, directora ejecutiva de New Immigrant Community Empowerment (NICE), una de las organizaciones a las que hace mención Marín-Molina, señala también a los gobiernos municipales y estatales.

“Queda mucho trabajo por hacer y nadie da al final los pasos que se necesitan”, expresó Treves. “Nueva York no ha cumplido sus compromisos con los jornaleros”.