En busca de una agenda latina en NYC

Quedan cinco meses para las primarias municipales. La campaña para la Alcaldía ya está tomando vuelo. Este es el momento para que el liderazgo hispano -funcionarios electos, activistas, organizaciones de defensa y medios- emerja con una agenda de demandas no negociables para los aspirantes a la alcaldía de Nueva York, si no queremos pasar los próximos 150 días escuchando fórmulas genéricas y retórica política, y los siguientes cuatro años sin asuntos concretos de cuales hacer responsable al nuevo alcalde.

Cierto que los latinos compartimos los problemas de muchos otros neoyorquinos, pero siendo 30% de la población, y responsables del mayor crecimiento demográfico, hay asuntos inherentes a la comunidad que deben ser considerados por los candidatos.

Resaltar las necesidades particulares de los latinos, delinear nuestras exigencias a la venidera administración y abogar por la conciencia y difusión de esas demandas, es algo que debe surgir de nosotros mismos.

La cuestión a discutir es: ¿cuáles son nuestras prioridades como comunidad y qué medidas se pueden tomar en los próximos cuatro años para atender esas prioridades y empujar el avance de los hispanos e hispanas de esta ciudad?

Algunos de nuestros problemas presentes –como hacer obligatorio el derecho a días de enfermedad pagados, o reducir injustos montos de multas a vendedores de calle— han logrado empuje en esta campaña electoral. Eso ocurrió gracias a la acción sostenida y concertada de distintos grupos.

Pero otros problemas más complejos, como mejorar el rendimiento de los estudiantes hispanos (quienes conforman 40% de las escuelas públicas), tienden a ser “cubiertos” en planes genéricos para la educación.

Mientras, otros asuntos de importancia para la comunidad, como garantizar una mayor representación de hispanos en la gerencia del gobierno municipal, aún permanecen ausentes de la conversación en esta temporada electoral.

La insistencia en crear una agenda latina no es solo para que los candidatos pongan atención y den prioridad a nuestras necesidades; es también para que los votantes hispanos se sientan representados y más motivados a participar.

Es urgente y necesario que escuchemos planes específicos para nuestra comunidad. Los candidatos están buscando maneras de mantener sus nombres a flote, pero no nos hablarán directamente a menos que se los pidamos y dejemos claro que nuestro voto no debe darse por sentado.