La mesa de Suramérica

El restaurante Luna Sur apuesta a la mezcla de platillos y cocteles latinos
La mesa de Suramérica
El ambiente del lugar es bastante colorido y lleno de música alegre.
Foto: edlpfotos: mariela lombard

Nueva York — Los brillantes colores que lo adornan así como la alegre música que invade cada rincón, hacen entender inmediatamente que se ha llegado a un lugar muy latino. Uno donde se busca complacer cualquier antojo, con un menú que igual ofrece una cauza rellena peruana, un sándwich de carne argentino o un lechón puertorriqueño.

Luna Sur, de los mismos dueños de los populares restaurantes cubanos Guantanamera y Amor Cubano, es un paseo por la cocina de Suramérica y del Caribe. El que lo visita podrá experimentar con una gran muestra de sabores típicos de esa región.

“Hicimos una selección de algunos de los platos más populares, lo que nos permite ofrecer algo para todos los gustos. Si tienes ánimos de comerte algo mexicano, o algo cubano o argentino, estamos para eso”, explica el chef Isaías Ortiz, quien está a cargo de la cocina del lugar que abrió sus puertas hace poco menos de un mes.

Los platillos del lugar son sin duda una mezcla de los clásicos latinoamericanos, con su oferta de ropa vieja cubana, empanadas argentinas de carne o pollo y churrasco; con propuestas un poco más originales, tales como el luna llena, que es una mezcla de aguacate con manzana; el mahi mahi en salsa de frutas tropicales o la pechuga de pollo rellena con piña y guayaba.

“Los ingredientes son todos muy latinos. Es lo que consumimos nosotros, lo que es verdaderamente nuestro”, apunta Ortiz, quien siendo mexicano ha logrado dominar los sabores de otros países hispanos. “Aunque también tenemos algunas cositas de México en el menú, como tacos y una tortilla pizza picante”.

Los cocteles complementan la variada experiencia culinaria, con una oferta que va desde el pisco sour y el mojito hasta el ponche de ron. Entre los tragos más originales están el llamado Sangrita, una mezcla de margarita frozen con sangría, y la margarita de pepino y jalapeño.

La vistosa y llamativa decoración , los meseros uniformados en alegres colores y la música constante, bien sea en vivo o grabada, se juntan para que el cliente se vaya con un verdadero sabor latino tanto en la boca como en la piel.