Extienden cierre de hospital LI College

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Nueva York – Long Island College Hospital, uno de los centros asistenciales prioritarios de Brooklyn, no cerrará sus puertas como habían decidido su operador, SUNY Downstate Medical Center, y el departamento de salud del estado. Y el primero de junio, deberá presentarse un plan de sustentabilidad para mantenerlo activo.

La decisión, anunciada el viernes, es sólo un respiro para los doctores, trabajadores, pacientes y gobernantes electos en la lucha de meses para frenar la clausura del hospital-escuela (LICH), del que sus administradores dicen pierde $1 millón a la semana.

Ahora, deberán presionar para que se les incluya en la discusión de ese plan de rescate.

“El hospital está funcionando plenamente, porque así hemos peleado para mantenerlo”, aseguró la enfermera Julie Sementi, quien por más de 30 años ha trabajado en el centro que atiende más de 100,000 pacientes al año, una gran cantidad de ellos hispanos como también lo son sus empleados.

Parte de lo que está en juego es conseguir un nuevo administrador para LICH, “un operador que esté más interesado en el hospital que en bienes raíces”, expresó la enfermera, aludiendo al alto costo de la propiedad que se vendería de cerrarse LICH.

Sementi, al igual que los doctores y sindicatos de trabajadores como el 1199 SEIU, esperan sentarse a la mesa para discutir la revitalización de LICH. “No retiraremos la demanda que tenemos, porque no es suficiente que cancelen el cierre para luego dejarnos un hospital vacío y sin recursos”, expresó sobre la acción legal que estos grupos introdujeron para frenar el cierre.

El senador estatal Daniel Squadron, uno de los pilares de esta lucha comunitaria, destacó en un comunicado que ésta es una “oportunidad para un proceso colaborativo que involucre a la comunidad y líderes locales en el futuro de LICH”.

Squadron y otros 32 representantes electos de Brooklyn enviaron una carta a Cuomo el 15 de abril, resaltando “la necesidad de transparencia y supervisión legislativa y comunitaria del proceso de reestructuración” del hospital.

El personal del centro argumenta que la mala administración ha llevado a LICH al borde de la quiebra, como dijo Toomas Sorra, presidente del grupo de médicos Concerned Physicians, a The New York Times.

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