Reforma Migratoria con más vidas que un gato

No hay que cantar victoria antes de lo recomendado, pero hay que admitir que la reforma migratoria que comienza a debatirse en el Comité Judicial del Senado a partir de este jueves ya ha sobrevivido varias muertes, y le quedan varias por delante.

Como todo proceso legislativo en Washington, siempre se cruza el puente antes de llegar al río y aunque el proyecto ni siquiera ha salido del comité Judicial del Senado, ni llegado al pleno de la Cámara Alta, ya se está vaticinando su muerte en la Cámara Baja.

Rubio está cumpliendo con el papel que le corresponde de asegurarle a la base republicana más conservadora que el proyecto de reforma migratoria es severo pero que podría ser todavía más duro. En una de sus recientes entrevistas en un medio conservador afirmó que el proyecto que se presentó en el Senado “probablemente no pueda ser aprobado en la Cámara (Baja)…tendría que ser ajustado porque la gente tiene muchas sospechas sobre la voluntad del gobierno de aplicar las leyes, una sospecha legítima, que comparto, y si hay algo que pueda hacerse para que el proyecto sea todavía más duro, eso es exactamente lo que hay que hacer”.

Curioso que Rubio diga eso de un lenguaje legislativo producto de un delicado acuerdo que él bendijo.

La dura oposición vendrá de su partido republicano y de ese sector que no quiere “mejorar” el proyecto sino descarrilarlo, comenzando con otro cubanoamericano vía Canadá, Ted Cruz, senador de Texas, quien parece más que dispuesto a llenar el vacío dejado en el Senado por otro opositor de la reforma, el ex senador Jim DeMint, que ahora seguirá dirigiendo esa oposición desde la presidencia de la Fundación Heritage, comenzando esta semana con su torcido estudio sobre los costos de la reforma migratoria. Completa la más dura oposición el cuarteto que integran los senadores republicanos Jeff Sessions, John Cornyn, Chuck Grassley y David Vitter, de Alabama, Texas, Iowa y Louisiana, respectivamente, veteranos de viejas batallas y expertos en descarrilar medidas.

Y tratarán de hacerlo mediante exageraciones y mediante píldoras venenosas en forma de enmiendas que tienen el fin de torpedear la medida. No queda claro si la minoría republicana del panel Judicial soltará sus peores enmiendas a nivel de comité, considerando que el comité es de mayoría demócrata, o si se reservará los fuegos artificiales para el debate en el pleno del Senado, si el panel Judicial aprueba el proyecto.

Lo cierto es que a partir de este jueves 9 de mayo comienza el conteo regresivo de la reforma migratoria que ha tenido más vidas que un gato, y que de no gastar las que le quedan en el proceso legislativo en el Congreso, resultará en una ley histórica, la primera verdadera reforma en casi 30 años, que busca solucionar un problema y no mantener el statu quo por erradas motivaciones políticas.