Arbitraje: una profesión peligrosa

Insultos, amenazas, agresiones físicas reciben los réferis de jugadores y fans
Arbitraje: una profesión peligrosa
Bea Manzanares (izq) y Marco Martínez durante el velorio del árbitro Ricardo Portillo, que tuvo lugar el miércoles en Salt Lake City, Utah.
Foto: AP

NUEVA YORK — Mientras tres hijas lloran la muerte de su padre, un árbitro de fútbol que fue agredido por un jugador de 17 años, el mundo se pregunta ¿por qué un acto de violencia se convierte en protagonista en un encuentro que debía servir como diversión?

El deceso de Ricardo Portillo, de 46 años, un réferi en La Liga Continental de Fútbol, en Salt Lake City, Utah, ha repercutido a nivel nacional, con la premisa de que los árbitros siempre están expuestos a la agresión, física o verbal.

El colombiano Felipe Russi, ex árbitro FIFA que ahora reside en Nueva York y dicta cursos de capacitación a los futuros colegiados hispanos, lamentó que “nuestra gente ya no se divierte, ya no la pasa bien, ya no le saca el beneficio de la alegría del fútbol, sino que va a sufrir, a amedrentar, a pelear”.

La violencia contra los árbitros no recae sólo en los jugadores, sean éstos niños o adultos, aficionados o profesionales. Va más allá.

Russi mencionó la influencia de los padres en sus hijos. Estudios han demostrado que los niños aprenden de lo que ven y escuchan, principalmente en sus hogares.

“Nos ayudaría muchísimo si se orienta a los papás a no ser elementos de estrés para los jugadores, sino un elemento positivo para que el muchacho juegue al fútbol”, enfatizó Russi.

También estima que sería importante desarrollar una campaña informativa sobre el reglamento que rige el fútbol, que ha experimentado varios cambios en las últimas décadas.

El ex silbante FIFA destacó que “agresiones hay cada ocho días, lo que pasa es que muy pocos se atreven a ponerlas a la luz pública”, muchas veces por su estatus migratorio.

“La policía siempre ha estado de parte del árbitro, que es una autoridad deportiva, y persigue al infractor”, anotó Russi, quien dijo que hace dos años el árbitro Guillermo Vallejo fue agredido un lunes en la cancha No. 7 del parque Flushing, de Queens, pero cuando llegó la uniformada el agresor —un jugador adulto— había escapado.

En opinión de Russi, las agresiones ocurren más en las ligas no afiliadas a la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Ese es el caso de la Liga Continental de Fútbol, en la que pitaba Portillo.

“Cosa típica en nosotros los hispanos”, indicó al respecto Pablo Domínguez, árbitro ecuatoriano que trabaja en las ligas recreacionales de Nueva York.

“A veces tenemos para tomar (cerveza) Corona, pero no tenemos para pagar el seguro”, dijo sobre la negligencia de las ligas hispanas a la hora de registrarse con el enter rector del fútbol en este país.

Para pertenecer a la Federación, la liga tiene que registrar a los equipos y jugadores, hecho que implica el seguro de protección a estos últimos, que no es caro. Domínguez dijo que cuesta alrededor de $50 por deportista.

“Definitivamente, la venta del alcohol es lo que daña, corrompe los lugares deportivos”, manifestó el ecuatoriano.

Tras indicar que está prohibida la venta de alcohol en estos escenarios deportivos de deporte recreacional —parques públicos o canchas de escuelas— dijo que “como nosotros los hispanos somos ‘sabidos’ y nadie nos gana, la metemos escondida porque es negocio; ese es el problema”.

¿Cómo evitar que se repitan casos trágicos?

“Sembrando un precedente”, respondió Domínguez. “Este jugador tiene que ser juzgado por asesinato”.

En efecto, el miércoles se le instruyó de cargos criminales al jugador, que no ha sido identificado por ser menor de edad. Pero la fiscalía estudia la posibilidad de juzgarlo como adulto. En ese caso, si es hallado culpable enfrenta una condena de cinco años en prisión; pero si el caso continúa en una corte juvenil y es convicto, purgaría la pena hasta que cumpla 21 años de edad.

“El árbitro lo único que hizo es sacarle la amarilla, que es una tarjeta preventiva; y aunque le hubiera sacado la roja, no hay razón para que él agreda al árbitro”, indicó Domínguez.

“Lamentablemente, a veces algo así tiene que pasar para que se empiece un movimiento para arreglar las cosas”, añadió el réferi ecuatoriano. “Esa agresión no es la primera ni va a ser la última, pero ahora van a haber menos agresiones porque ya saben lo que pasó con este muchacho”.

Russi, en cambio, no cree que el deceso de Portillo cambiará las acciones hostiles hacia los árbitros. Aunque muchos han expresado su solidaridad, resaltó que “también se han escuchado voces disonantes de que ‘a eso se somete el árbitro’. Y no estamos hablando de cualquier cosa, sino de la muerte, de la muerte de un ser humano”.

Después de los servicios fúnebres el miércoles en la iglesia ‘Nuestra Señora de Guadalupe’, en Salt Lake City, el cuerpo del infortunado árbitro iba a ser llevado a su natal Guadalajara para recibir cristiana sepultura.

Queda claro que el arbitraje una de las profesiones más agotadoras psicológicamente, por toda la presión y críticas que reciben.

El estrés afecta también a la familia del colegiado. Víctor Vázquez, de 22 años, que sueña con llegar a dirigir en un Mundial de la FIFA, comentó que su mamá no quería que fuera árbitro porque no quería que la mentaran con el despectivo “hijo de …”. Usted cmplete.

Cabe anotar de los réferis de estas ligas recreacionales no tienen un salario fijo, su ingreso depende del número de partidos que arbitren. Muchos, como Ricardo Portillo —que era voluntario— lo hacen por amor al arte.

¿Vale la pena ser árbitro?