Entre correazos y bastonazos

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Si la justicia dominicana es aplicada correctamente en el caso del empresario y exministro de Turismo, Frank Jorge Elías, creemos que desenredará un ovillo que dejará al descubierto que hay más de su estirpe que incurren en esa nefasta práctica, y que el abuso a las mujeres también proviene, valga la redundancia, del poder que genera otro poder.

Desde hace tiempo, magnates, tahúres y uno que otros monstruos mediáticos les han sacado partido a lo que podía considerarse como “licencias” que otorgan los gobiernos corruptos, que no sólo se distinguen por el latrocinio, desigualdades y disímiles actos de corrupción; estos regímenes, aunque indirectamente, además, generan violencia de géneros.

Los femenicidios no son únicamente cometidos por representativos del arte popular, ni el hombre común de callejones y traspatios. Puede decirse que, secularmente, en un país de gobiernos eminentemente totalitarios, encabezados por dictadorzuelos y colmados de inequidades sociales como la República Dominicana. La mujer, aunque haya avanzado continúa siendo objeto de abuso.

Y no es sólo el propietario del canal televisivo 33, otros individuos ligados a los medios y otros estamentos importantes han abusado de la mujer. Se ha llegado al extremo de capitalizarlas en casos legales para obtener algunos bienes materiales. No son uno ni dos los sujetos ligados a lo comunicacional que han actuado con vileza frente a sus compañeras, sobre todo cuando pretenden utilizarlas como catapultas para luego abandonarlas a su suerte. Esa es la otra cara del maltrato y humillación a la mujer dominicana.

Es decir, que la mujer es golpeada cuando se nos da la gana, y al mismo tiempo es utilizada como ente unificador de la familia, cuando es conveniente adquirir algún beneficio (regularmente de origen gubernamental), que demande del cumplimiento de una cláusula legal en torno a una presunta estabilidad familiar.

De su lado, la todavía esposa del imputado exministro de turismo, Sandra Kurdas, denunció que éste le había dado una tremenda zurra a correazos. Pero esto no es nuevo, podría afirmarse que, entre otros abusos, damitas consideradas en nuestro país como auténticas beldades; también han sido golpeadas con bastones. Lo que queremos señalar es que algunas jóvenes mujeres, además de otras agresiones que suelen ser fatales, sobreviven entre correazos y bastonazos.

De fuentes demasiado confiables, podemos afirmar que algunas de estas, algunas veces procedentes del interior y, estudiantes de términos en ciertas universidades; independientemente de ser secuestradas han sido golpeadas al extremo de provocarles serias heridas en la cabeza. Tal vez por miedo al poder, ocultan que han sido objeto de golpizas salvajes. Las autoridades deben seguir investigando que hay más abusadores.

Sería bueno que al igual que la señora Kurdas, estas víctimas de feminicidios denuncien a otros ofensores similares o peores que Jorge Elías. Ya que la justicia ordinaria no actúa en sonados casos de corrupción, por lo menos hay que aprovechar la sensibilidad que ha despertado en esas instancias la violencia contra la mujer dominicana. Tal vez con esa práctica se desmadejen otras ilicitudes y desmanes.