El nunca más o la doble moral de Guatemala

El viernes 10 de mayo un tribunal encontró culpable expresidente de Guatemala José Efraín Ríos Montt. Se pensó ingenuamente que finalmente se había hecho justicia con los indígenas ixiles guatemaltecos. Pero el 20 de mayo, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala anuló la sentencia por vicios legales en todo el proceso y ordenó un nuevo juicio.

Lo que en un primer momento se recibió y aclamó como un fallo histórico por haber sido la primera sentencia condenatoria por genocidio contra un exdictador latinoamericano, amenaza ahora convertirse en una farsa. La impunidad parece ser que la norma y la regla para todos los dictadores latinoamericanos.

Estos exmilitares y sus abogados utilizaron todos los recursos de evadir la justicia, valiéndose de argucias legales a fin de evitar que todo el peso de la ley caiga sobre ellos. Ya habían tratado de remover infructuosamente a la juez encargada del caso Jazmín Barrios quien presidia el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo. Después de escuchar los testimonios de todos los testigos y víctimas de esta masacre contra esta población indígena, solo nos queda reflexionar en voz alta y preguntarnos, ¿Habrá suficiente pena carcelaria para que Ríos Montt y Rodríguez paguen por todos sus crímenes perpetrados contra toda esta indefensa gente?

Las declaraciones de testigos se habían centrado básicamente en el periodo en que gobernó Ríos Montt (23 de marzo de 1982 al 8 de agosto de 1983). Se le acusaba del genocidio de 1,771 indígenas ixiles, 1,400 violaciones y 29,000 personas desplazadas. Este era un juicio histórico no solo para Guatemala sino para toda Latinoamérica. Finalmente se encaminaba hacia una justicia para todos estos indígenas. Desde los tiempos remotos de la colonia española no eran considerados seres humanos y se les tenía en la misma condición que a los animales y que por largo tiempo han sido víctimas de abusos y vejámenes de sus propios gobiernos. Eran tratados y vistos con desdén y rechazo incluso por algunos sectores de la propia sociedad.

El escándalo fue tal en el juicio a Ríos Montt que llegó a salpicar al propio presidente actual de Guatemala, el exgeneral Otto Pérez Molina luego de que un testigo lo involucrara a él en su declaración y lo nombrara con el alias de Mayor Tito Arias, responsable directo de la quema y saqueo a la población indígena para luego proceder a ejecutarla. Al respecto el gobierno guatemalteco ha señalado que la fiscalía ha cometido un error garrafal por haber admitido y permitido la declaración de un antiguo colaborador del ejército y que el día 4 de abril pasado implicó en su declaración al presidente Perez Molina.

Como dijo la Premio Nobel de la Paz 1992 Rigoberta Menchú, Me sorprende la calidad humana de las personas que niegan y justifican las atrocidades. Creí que mucha gente estaba del lado de las víctimas, pero han demostrado su doble moral. Todo parece indicar que estos indígenas ixiles al igual que los mapuches, guaraníes, aymaras y tantas otras etnias indígenas de nuestra América Latina seguirán esperando y soñando porque algún día ese gran anhelo de justicia y reivindicación histórica se haga realidad.