Carrión vota por la comida puertorriqueña

El candidato a la Alcaldía encuentra descanso en su cocina, espacio donde el sofrito, el bacalao y los tostones gobiernan
Carrión vota por la comida puertorriqueña
El político es un ávido cocinero y dice estar preparando un libro de recetas.
Foto: cortesia

Nueva York — Después de los largos y arduos días de campaña, Adolfo Carrión, candidato independiente a la Alcaldía de Nueva York, busca descanso en la cocina de su casa de El Bronx, espacio que cada semana se llena de los olores del tradicional sofrito.

“El secreto de la cocina puertorriqueña es el sofrito natural, y prepararlo en casa es muy fácil. El hacerlo se toma unos 15 o 20 minutos, y es muy bueno para la salud porque no tiene glutamato de sodio”, explica Carrión como todo un experto, gracias a los muchos años de experiencia como chef de su esposa y sus cuatro hijos.

Y es que para él, cocinar es una forma de relajarse y de volver a sus raíces, a través de los tostones, la ensalada de bacalao, el sancocho y el pernil, todos platillos de una cultura culinaria a la que en su opinión no se le hace justicia.

“Parte de la percepción es que la comida puertorriqueña es lo que se vende en muchos de los lugares de Nueva York, que es casi ‘fast food’ o comida rápida, y la cocina puertorriqueña viene de un lugar muy rico en productos naturales”, explica. “Tenemos la langosta del Caribe, los camarones, la concha, el pulpo, que es un plato que se asocia con el Mediterráneo, pero en Puerto Rico se sirve en casi todos los restaurantes, en ensalada, que es tan rica”.

Para el neoyorquino de padres puertorriqueños y expresidente de El Bronx, quien comentó está preparando un libro de recetas, habría que visitar la isla para poder apreciar realmente la variedad de su cocina, donde los mariscos, los pescados, las viandas y verduras juegan un papel principal.

“Por ejemplo, aquí (NYC) siempre se venden los pasteles de plátano y de guineo, pero también hay los de yuca que no se encuentran tanto y son bien saludables, porque vienen de la tierra”, dice.

Además la cocina puertorriqueña presenta carnes en diferentes formas, agrega mientras recuerda la receta de la carne mechada, que se hornea a fuego lento, por horas, con aceitunas y diferentes especias, en una salsa de vino tinto y que según él al comerla “acompañada con unos tostones frescos, y un buen Cabernet, uno llega a la orillita del cielo”.

Primero que todo, además del sofrito (ver receta), Carrión hace su adobo en casa, mezclando sal, ajo, pimienta, orégano, comino, tomillo, onoto, cúrcuma, y “así se evita el glutamato de sodio que colocan en todo este tipo de productos”.

El único aceite que usa es el de oliva, extra virgen preferiblemente. A las habichuelas rositas, porque no le gustan las rojas, siempre le pone un poco de jamón en el sofrito; al arroz con gandules le agrega costillitas de cerdo, “las corto en trozos pequeños y las sofrío con los gandules, y comienzo el proceso allí”.

Al sancocho, con carne de res y viandas, le agrega bolitas de plátano, “que le da un sabor muy natural, muy de la tierra”; mientras que el pernil lo hace muy sencillo, con sal, pimienta, un poco de ajo y orégano.

“Lo mejor es curarlo de un día al otro, y cocinarlo a fuego lento, 20 minutos por cada libra, y los últimos 20 minutos se le sube la candela, para que el cuerito quede crocante”.